marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
El delito de besarte comienza al mirar tu boca,
se desliza la idea de hacer mías aquellas vigas
para encender la hiedra,
lujuriosa e imperiosa…
Me aproximo en puntas,
en tu cuestionamiento,
el atisbo se acoge en una sonrisa,
no sabes el origen de mi vuelo.
Liberas un abrazo,
mientras jugueteo libre en tu cuello;
se acerca la hora y el segundo retoca mi pecho.
Me acerco a tu oído
y sin licencia te digo mi asunto,
con bajas de fonema te ruego a mi auxilio,
estoy al límite de tus comisuras y el reloj apresura la marcha
y ahí,
comienzo a deletrear el amor que siento.
surcando tu entrada,
cierro mis ojos
y me traslado suave al crimen de mi boca.
Y la danza se inicia,
Inquiero tus suaves moldes
con el movimiento agudo de mi lengua.
aumento la trampa,
y mis manos ya están en tu cuerpo.
Se inicia así el asesinato
por tenerte en mis brazos,
para terminar en mi poder
tan solo... amándonos.
se desliza la idea de hacer mías aquellas vigas
para encender la hiedra,
lujuriosa e imperiosa…
Me aproximo en puntas,
en tu cuestionamiento,
el atisbo se acoge en una sonrisa,
no sabes el origen de mi vuelo.
Liberas un abrazo,
mientras jugueteo libre en tu cuello;
se acerca la hora y el segundo retoca mi pecho.
Me acerco a tu oído
y sin licencia te digo mi asunto,
con bajas de fonema te ruego a mi auxilio,
estoy al límite de tus comisuras y el reloj apresura la marcha
y ahí,
comienzo a deletrear el amor que siento.
surcando tu entrada,
cierro mis ojos
y me traslado suave al crimen de mi boca.
Y la danza se inicia,
Inquiero tus suaves moldes
con el movimiento agudo de mi lengua.
aumento la trampa,
y mis manos ya están en tu cuerpo.
Se inicia así el asesinato
por tenerte en mis brazos,
para terminar en mi poder
tan solo... amándonos.