TiempOMuertO
Poeta fiel al portal
“Ángeles, sentimientos, ilusiones y lamentos”.
Comencé a caminar,
haciéndome acompañar,
por mi inseparable amiga
la soledad
mi testigo de turno fue el mar.
Atravieso la playa,
y la suave brisa costera
acaricia mi rostro,
me trae el sonido hermoso,
de tu voz sincera.
Me detengo a escribir,
tu nombre en la arena,
pero una caprichosa ola
se lo lleva.
Yo le pido al mar,
que me lo devuelva,
pero este, muy celoso,
se niega.
Continúo mi marcha,
sin poder sacarte de mi mente,
preguntándome a cada instante,
¿Cómo es posible que exista
una criatura tan hermosa,
en esta tierra tormentosa?
¿Cómo es posible que exista
un ser con tanta belleza,
en esta tierra de tristezas?
Ni mi mente, ni mi corazón,
pueden darme alguna explicación,
ellos solo entienden,
esta invasora sensación,
que llena mi ser,
y me hace enloquecer.
Prosigo mi caminata,
y el cielo comienza a llorar,
al igual que yo,
por no poder estar,
cerca tuyo.
Ahora estoy empapado,
por lágrimas de ángeles,
que me dicen
que siga adelante.
y me desprenda
de mi eterna soledad.
Me dicen que tome tu mano,
no importa la distancia,
que nos separa,
que aún así,
podré sentir tu presencia.
Cierro mis ojos,
en medio de esta tormenta,
y ahí estas,
extiendo mis manos,
para recibirte,
entre mis brazos.
Te apreto con toda mi fuerza,
para que la ilusión no desaparezca,
para que la fantasia permanezca.
Hasta que llega el amanecer,
y junto con el,
una calma insoportable,
que te aleja nuevamente de mi ser.
El sol brilla sobre mí,
secando al instante,
mis nacientes lagrimas,
que derramo por ti.
Lloro por no poder recordar,
el camino de regreso,
a aquel sueño hermoso,
que apareció en medio de la lluvia,
albergando la esperanza
de que algún día,
este deseo
se convierta en realidad…
…tal como lo dijeron los ángeles esta noche,
¿Ellos no mienten verdad?
Comencé a caminar,
haciéndome acompañar,
por mi inseparable amiga
la soledad
mi testigo de turno fue el mar.
Atravieso la playa,
y la suave brisa costera
acaricia mi rostro,
me trae el sonido hermoso,
de tu voz sincera.
Me detengo a escribir,
tu nombre en la arena,
pero una caprichosa ola
se lo lleva.
Yo le pido al mar,
que me lo devuelva,
pero este, muy celoso,
se niega.
Continúo mi marcha,
sin poder sacarte de mi mente,
preguntándome a cada instante,
¿Cómo es posible que exista
una criatura tan hermosa,
en esta tierra tormentosa?
¿Cómo es posible que exista
un ser con tanta belleza,
en esta tierra de tristezas?
Ni mi mente, ni mi corazón,
pueden darme alguna explicación,
ellos solo entienden,
esta invasora sensación,
que llena mi ser,
y me hace enloquecer.
Prosigo mi caminata,
y el cielo comienza a llorar,
al igual que yo,
por no poder estar,
cerca tuyo.
Ahora estoy empapado,
por lágrimas de ángeles,
que me dicen
que siga adelante.
y me desprenda
de mi eterna soledad.
Me dicen que tome tu mano,
no importa la distancia,
que nos separa,
que aún así,
podré sentir tu presencia.
Cierro mis ojos,
en medio de esta tormenta,
y ahí estas,
extiendo mis manos,
para recibirte,
entre mis brazos.
Te apreto con toda mi fuerza,
para que la ilusión no desaparezca,
para que la fantasia permanezca.
Hasta que llega el amanecer,
y junto con el,
una calma insoportable,
que te aleja nuevamente de mi ser.
El sol brilla sobre mí,
secando al instante,
mis nacientes lagrimas,
que derramo por ti.
Lloro por no poder recordar,
el camino de regreso,
a aquel sueño hermoso,
que apareció en medio de la lluvia,
albergando la esperanza
de que algún día,
este deseo
se convierta en realidad…
…tal como lo dijeron los ángeles esta noche,
¿Ellos no mienten verdad?
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