susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando estaban los montes grises
por las cenizas de los días
y los prados agostados ante el esfuerzo difuso,
un entramado de ideas cosidas a la evidencia
deshilvanó sus enaguas en abanico de metal lunado.
Se relajó el horizonte bajo su tupido techo
intentando una bóveda con su línea,
órdago al axioma de la manada
nerviosa por el eco intermitente
de un lejano rugido.
Y la curva suavemente se posó
sobre las alas de Céfiro
volando sin prisa hacia alguna primavera
que dormía en el último borde de sus antípodas.
por las cenizas de los días
y los prados agostados ante el esfuerzo difuso,
un entramado de ideas cosidas a la evidencia
deshilvanó sus enaguas en abanico de metal lunado.
Se relajó el horizonte bajo su tupido techo
intentando una bóveda con su línea,
órdago al axioma de la manada
nerviosa por el eco intermitente
de un lejano rugido.
Y la curva suavemente se posó
sobre las alas de Céfiro
volando sin prisa hacia alguna primavera
que dormía en el último borde de sus antípodas.