Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
En este camino polvoriento,
donde mezclamos los clamores
y los deseos,
caminaban nuestras vidas.
Deambulaban las inquietudes.
La nota de la tarde,
en medio de los sonidos
del rocío y la nostalgia,
forjaban las huellas de las caricias,
en el rincón de nuestras almas.
El murmullo del agua,
cuando corría por tu cuerpo,
forjaban la enredadera de las luciérnagas,
entre tu alma y la mía,
con deseos saciados y satisfechos.
Al dormir la ilusión,
de lo vivido y olvidado,
entre grayumbos grises
y amapolas abiertas,
volvimos al mutismo de los amores.
Alegoría de los placeres.
En la vereda de mi camino polvoriento,
la mirada de tu angustia,
un deseo de no olvidar la tarde,
las gotas del rocío
el murmullo de la cascada.
En la sinfonía de los amores.
donde mezclamos los clamores
y los deseos,
caminaban nuestras vidas.
Deambulaban las inquietudes.
La nota de la tarde,
en medio de los sonidos
del rocío y la nostalgia,
forjaban las huellas de las caricias,
en el rincón de nuestras almas.
El murmullo del agua,
cuando corría por tu cuerpo,
forjaban la enredadera de las luciérnagas,
entre tu alma y la mía,
con deseos saciados y satisfechos.
Al dormir la ilusión,
de lo vivido y olvidado,
entre grayumbos grises
y amapolas abiertas,
volvimos al mutismo de los amores.
Alegoría de los placeres.
En la vereda de mi camino polvoriento,
la mirada de tu angustia,
un deseo de no olvidar la tarde,
las gotas del rocío
el murmullo de la cascada.
En la sinfonía de los amores.