Hernán Alvarez
Poeta recién llegado
la tiranía de tu sangre atándote todo el tiempo a la pata de tu cama
y la doctrina de Dios pidiendo que te levantes
la hipocresía de la dicha y la cura de tus males en la mesa de algún bar
la Polaroid del borracho y la prostituta
las sombras de tu inocencia doblando aquella esquina
la claustrofobia de tus penas
la impericia de los nombres y las fechas​
tus fantasmas merodeando siempre los callejones de la ausencia
tu madre rescatándote de las pesadillas
la voz de tu padre en el espejo
el aroma de tus hijos masticando el almanaque
la soledad de la mujer que amas en un póster central de tu despacho
eres una falsa moneda extendiendo tus riquezas
como las manos de un ciego
un absurdo poeta tratando de consumir
todo el fuego del infierno
y es que acaso la vida no es más que eso
pero no te vayas de este mundo confundiendo
el lado oscuro de la esperanza
con el brillo la muerte
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