AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
Y la humedad que va más allá
Invádeme el trayecto de mis labios
hacia el suspiro de tu boca,
sin que medien las canciones innecesarias.
Aletarga tus dedos en ese sueño que
nace en mi piel, desde las raíces
de mis poros encendidos, esta noche, hoy...
No permitas que tus ojos desvíen
sus pupilas en el entorno, donde
no corra mi sangre hirviente y loca,
bébeme en las manos, en los labios
y con tu ternura concédeme, solo hoy,
la expansión de mis recodos existenciales.
Inúndame en esas dunas, donde guardas
tus pasiones y la humedad que va más
allá de un beso atolondrado y querido.
Cántame, fusióname, engéndrame en
el fluido de tu savia, ansíame, como si
fuera yo, agua en un desierto y sangre
nueva para tu sed de amante alegre.
Devórame, nuevamente y penétrame
en tus poros, en tu lengua y en las yemas
de tus dedos, para esparcirme como
niebla en la montaña, degústame
y deja que sienta, que yo soy el corcel
en donde tus glúteos cabalgan
la vida entera y el fuego en donde
todo arde con pasiones inesperadas
y sin estructuras, cristalinas,
todas en brasas y cenizas blanquecinas,
como nubes que no se alcanzan en un azul
infinito, en donde al amor no tiene nombre...
Augus
Invádeme el trayecto de mis labios
hacia el suspiro de tu boca,
sin que medien las canciones innecesarias.
Aletarga tus dedos en ese sueño que
nace en mi piel, desde las raíces
de mis poros encendidos, esta noche, hoy...
No permitas que tus ojos desvíen
sus pupilas en el entorno, donde
no corra mi sangre hirviente y loca,
bébeme en las manos, en los labios
y con tu ternura concédeme, solo hoy,
la expansión de mis recodos existenciales.
Inúndame en esas dunas, donde guardas
tus pasiones y la humedad que va más
allá de un beso atolondrado y querido.
Cántame, fusióname, engéndrame en
el fluido de tu savia, ansíame, como si
fuera yo, agua en un desierto y sangre
nueva para tu sed de amante alegre.
Devórame, nuevamente y penétrame
en tus poros, en tu lengua y en las yemas
de tus dedos, para esparcirme como
niebla en la montaña, degústame
y deja que sienta, que yo soy el corcel
en donde tus glúteos cabalgan
la vida entera y el fuego en donde
todo arde con pasiones inesperadas
y sin estructuras, cristalinas,
todas en brasas y cenizas blanquecinas,
como nubes que no se alcanzan en un azul
infinito, en donde al amor no tiene nombre...
Augus