Isabel Rosales
Poeta recién llegado
Y la lluvia caía
Bajo el paraguas rosa, dos sombras muy unidas,
Con una misma idea y misión.
El silbido del viento seguía
Bajo el paraguas rosa, dos almas suspendidas,
Con la misma tarea y dirección.
Y la lluvia caía
Debajo del almendro un dúo de ternura,
Con una misma forma de sentir.
El silbido del viento seguía
Debajo del almendro, dos locos con cordura,
Con una mismas ganas de vivir.
Y la lluvia caía
En el banquillo bronce, un par de corazones a la vez,
Con el mismo deseo latente.
El silbido del viento seguía
En el banquillo bronce, decían sin timidez:
Es pacto amar eternamente.
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