Latet
Poeta recién llegado
Hace tanto
que las palabras no brotan,
que no cantan ni lloran,
tan sólo dormidas
se mecen
en ideas vagas
y vanos recuerdos,
anestesiadas al tiempo
que suplica olvido,
insensibilidad o amargura
frustración o desorden...
Y las palabras cómplices
se callan...
Aventurándose al desdén
de no sentir,
tan sólo estar
en el margen frío
de aquel silencio
esquivo entre miradas
y cortante entre los dedos,
las palabras huyen
en brisa de un ocaso,
danzando la ansiedad
contenida en mis pasos.
Y las palabras son
y están
tan fuera de mí.