E.M Romeo
Poeta recién llegado
Propietario de mi tiempo el día emergía,
la ironía de la crueldad sigilosa
que sustituye tu nombre,
la victoria de tu ego
y la derrota que provocan tus palabras,
fue lo que me hizo perder la razón.
Elocuencia en tu mirada pedía a gritos,
un breve parpadeo hacia mi gritaba en silencio,
y el silencio se acababa,
los ojos de tu corazón casi no veían,
y acabo el ruido y entro tu ego,
errante yo volteaba al azar.
Indigente tu destreza para omitir tus actos
que aunque procurabas cubrir tus huellas,
nunca, nunca te libraste de mi imaginación,
que aunque ganas no me faltaban
para romper el compás de mi mundo,
los giros de la vida si me detenían,
y el silencio se volvía tan violento
y nunca dijiste nada, aun así Te amo.
la ironía de la crueldad sigilosa
que sustituye tu nombre,
la victoria de tu ego
y la derrota que provocan tus palabras,
fue lo que me hizo perder la razón.
Elocuencia en tu mirada pedía a gritos,
un breve parpadeo hacia mi gritaba en silencio,
y el silencio se acababa,
los ojos de tu corazón casi no veían,
y acabo el ruido y entro tu ego,
errante yo volteaba al azar.
Indigente tu destreza para omitir tus actos
que aunque procurabas cubrir tus huellas,
nunca, nunca te libraste de mi imaginación,
que aunque ganas no me faltaban
para romper el compás de mi mundo,
los giros de la vida si me detenían,
y el silencio se volvía tan violento
y nunca dijiste nada, aun así Te amo.