Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
¿A dónde se han ido los buenos ?
¿A qué isla de destierro se han marchado los nobles?
¿bajo qué vestiduras se camuflan los justos?
¿por qué avenidas se llega a sus rumbos?...
El tiempo ha carcomido todos los romances
el idealismo se trafica en el mercado negro
se reviste de un condón para no infectar a nadie
con sus fiebres de ilusión
y sus espasmos de lucha clandestina
Tras los muros hay fronteras
y una jauría de perros que alimentan sus entrañas
con la miseria voladora y frágil
de los que andan por los rumbos de la muerte
con el único fin
de desterrarse el hambre.
Largos valles ocultan las temerosas tumbas olvidadas
de los pasos que nunca llegaron a un destino
y sin buscar descanso
encontraron la paz inevitable
en manos de asesinos.
La paz, puerta irremediable
para cualquier esfuerzo destruido
en un mundo donde las hienas
caminan en dos patas
y beben sangre humana.
Entre tanta maldad que se avecina
cualquiera se pregunta
¿a dónde se han ido los buenos?...
¿qué pasó con las quimeras esforzadas
en librar las batallas del eterno Quijote?
No hay Quijotes
los Quijano recobraron la memoria
y el rocinante aquél
no conoce pastura campirana
se alimenta con nutriente balanceado
que se anuncia en la tele
entre comedias seductoras
que absorben el alma.
Dentro,
en casa...
esta paz silenciosa nos resguarda,
se acoge a la fortuna
del vivir ajeno a los caminos
sembrados en la noche temerosa
que devora sin consideración
lo que apenas cubre
el hueco de las almas.
¿A qué isla de destierro se han marchado los nobles?
¿bajo qué vestiduras se camuflan los justos?
¿por qué avenidas se llega a sus rumbos?...
El tiempo ha carcomido todos los romances
el idealismo se trafica en el mercado negro
se reviste de un condón para no infectar a nadie
con sus fiebres de ilusión
y sus espasmos de lucha clandestina
Tras los muros hay fronteras
y una jauría de perros que alimentan sus entrañas
con la miseria voladora y frágil
de los que andan por los rumbos de la muerte
con el único fin
de desterrarse el hambre.
Largos valles ocultan las temerosas tumbas olvidadas
de los pasos que nunca llegaron a un destino
y sin buscar descanso
encontraron la paz inevitable
en manos de asesinos.
La paz, puerta irremediable
para cualquier esfuerzo destruido
en un mundo donde las hienas
caminan en dos patas
y beben sangre humana.
Entre tanta maldad que se avecina
cualquiera se pregunta
¿a dónde se han ido los buenos?...
¿qué pasó con las quimeras esforzadas
en librar las batallas del eterno Quijote?
No hay Quijotes
los Quijano recobraron la memoria
y el rocinante aquél
no conoce pastura campirana
se alimenta con nutriente balanceado
que se anuncia en la tele
entre comedias seductoras
que absorben el alma.
Dentro,
en casa...
esta paz silenciosa nos resguarda,
se acoge a la fortuna
del vivir ajeno a los caminos
sembrados en la noche temerosa
que devora sin consideración
lo que apenas cubre
el hueco de las almas.