Ballenito
Poeta fiel al portal
Camino siempre en la oscuridad
buscando inmortalidad
en un mundo de tinieblas de color rosa
recordando a veces con los ojos abiertos
y que he de hacer si no?
si por más que remo nunca alcanzo la orilla.
Arranca un pedazo de tu piel,
zúrcela con mi cabello
haz una cinta indeleble
con ella venda mis ojos,
deja que el viento sea mi guía en el camino que no conozco
descalzos pies que recorren un mundo sin geografía
a la orden de un olfato animal que sigue la pista
de un aroma esencial que envuelves en poesía.
Tu contorno limado por la tierra que piso
deja huellas de tu ser marcadas en mi infinito,
el eco de tu voz arrastra mi desalmada alma
a encontrarse frente a frente con la tuya descargada.
Limpias al fin
de pergaminos, de carne, de huesos, de sangre.
Que porque cierro los ojos?.
Por el sabor de ese beso no probado, menos robado
aducido de tus labios,
obnubilada conciencia obstinada en la tarea de descubrir
las secretas razones de seda que visten tus besos
en la ingenuidad de un corazón ataviado de candores
sobre un cuerpo pervertido de ambiguas divagaciones.
Te he contado mis verdades,
mis infidelidades y mis complicadas eternidades.
Y todo lo demás
si no lo entiendes al menos lo sientes
cuando mis ojos cerrados
encienden rosas incandescentes en mis pulmones,
que dejan caer sus pétalos en suspiros perpetuados
dentro de un cosmos sin tiempo.
Tu sangre corre en la bala
apúntame con los ojos cerrados,
toca el gatillo frió con tus dedos calientes
los mismos que ayer derritieron mi vientre,
antes de que la pólvora destroce mis entrañas
déjame reír a tu lado sin prisas, con ganas
cuando los abras dispara.
Serenas noches de pasión reciclada,
sonámbula indefensión de un cuerpo sin vocación
que yace desnudo en espera de la redención
hipnotizado y con los ojos cerrados
te envuelvo entonces con mis brazos
y te susurro al oído,
cuanto te extraño.
Cuando los abro no estás
me reflejo en el espejo
donde todo sigue igual,
soy un número más
en el implacable almanaque
de creación y de muerte.
La primera de mi especie que renace en primavera
en forma de lluvia de entre las cenizas de aquella hoguera,
regare con furia tu alma
en algún lugar en calma
romperá la semilla
y nacerá el fruto de la tierra fecundada.
Caerá el polvo lánguido del tiempo
apagando las brasas insomnes que entrelazaron un día lenguas de fuego
que llenaron los incinerados rincones de dos cuerpos nunca unidos,
sofocados en el mundo inexistente de los deseos no cumplidos.
Al final del tiempo mientras la luz de mis ojos se consume cansados de centellear
y los fondos de sus aguas tristes se comiencen a secar
menguándose se evaporan sin frenar su ascenso, sin más giros
dibujan espirales cíclicos de recuerdos perfectos que esa mirada nunca alumbró.
Y nuevamente cerrados
para siempre apagados hundiéndose en la quimera eterna,
estelas fugaces bosquejando la nueva noche
donde han de brillar otras estrellas negras
y desde un cielo con Dios antes de que caiga un ángel
con los ojos abiertos buscaras el resplandor de la luna.
y...mi amor entenderás de una vez porque cerraba los ojos.
Un saludo.
Ballenito.