Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y qué si me confeso tu
propiedad irrefutable,
qué delito puede haber
en este amor palpable
Eres el respiro de la vida,
un soplo que late en la roca,
la mitocondria energizando
mis sentidos.
Una dueña férrea, con caricias de leopardo dormido. Eres mí retórica y única hiperbólica
Eres la incongruencia,
Eres el interruptor del horizonte, la mancha en la luna
Eres el anillo y la piedra;
eres los dientes y colmillos
que penetran mis anhelos,
Los protones negativos de mí carga positiva.
Y qué si te amo, merezco
la horca por ello... O las
piedras de Esteban?
Estoy dispuesto a ser mártir de este amor, porque te amo.
propiedad irrefutable,
qué delito puede haber
en este amor palpable
Eres el respiro de la vida,
un soplo que late en la roca,
la mitocondria energizando
mis sentidos.
Una dueña férrea, con caricias de leopardo dormido. Eres mí retórica y única hiperbólica
Eres la incongruencia,
Eres el interruptor del horizonte, la mancha en la luna
Eres el anillo y la piedra;
eres los dientes y colmillos
que penetran mis anhelos,
Los protones negativos de mí carga positiva.
Y qué si te amo, merezco
la horca por ello... O las
piedras de Esteban?
Estoy dispuesto a ser mártir de este amor, porque te amo.
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