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Y se lo escribo a la muerte.

Xuacu

Poeta que considera el portal su segunda casa
Y SE LO ESCRIBO A LA MUERTE.

Quemo el verso
a la mar de mis ojos,
sin rompeolas en los parpados
destruye el sueño
y dejo en pesar a la muerte
de mis cristalinos,
en luto se adornaron mis cejas,
callo la boca y dejo en silencio
a la palabra en la garganta,
que los huesos del alma
no saben recitarte,
quizás porque soy tan ignorante,
y no supe hasta que lloré,
que el alma no tiene huesos,
sino piel que cubre
a sus pies descalzos.

En la caverna bajo la tierra
se esconde mi destino,
aquél que jugó conmigo
al tú no me ves y yo te veo,
cargados de ensueños míos
está el caldero lleno,
rebosa de esos besos perdidos
que secuestraron las gárgolas …
aquellas que hacían guardia,
en las ramas de los páramos,
ellos se extraviaron y yo más
y uní a mi pesar un entierro
con un sudario que no era mío,
era parte del trapo que cubre
a las frentes y a los locos
y a mí me cubrió por todos lados
porque de los dos tengo,
a mi desgracia un poco.

Y dejo que navegue el sudor
en los surcos de mis manos,
que hagan los únicos ríos,
que no sean de sangre en tu reino,
de crespón la llama de la vela,
de crespón el aire que consientes,
fugaz fue el amor y grande la simiente
que me hizo merecedora de ti
mi odiada y consentida muerte,
no despunta el alba dentro de mi cabeza,
no existe aquella lluvia de estrellas,
que se durmió en mi boca,
no tengo ni siquiera ropa
para quitarme y abrigar
a mi último pensamiento
y darle calor al recuerdo
de tu hermosa cara.


Juan José Marin
 
Y SE LO ESCRIBO A LA MUERTE.

Quemo el verso
a la mar de mis ojos,
sin rompeolas en los parpados
destruye el sueño
y dejo en pesar a la muerte
de mis cristalinos,
en luto se adornaron mis cejas,
callo la boca y dejo en silencio
a la palabra en la garganta,
que los huesos del alma
no saben recitarte,
quizás porque soy tan ignorante,
y no supe hasta que lloré,
que el alma no tiene huesos,
sino piel que cubre
a sus pies descalzos.

En la caverna bajo la tierra
se esconde mi destino,
aquél que jugó conmigo
al tú no me ves y yo te veo,
cargados de ensueños míos
está el caldero lleno,
rebosa de esos besos perdidos
que secuestraron las gárgolas …
aquellas que hacían guardia,
en las ramas de los páramos,
ellos se extraviaron y yo más
y uní a mi pesar un entierro
con un sudario que no era mío,
era parte del trapo que cubre
a las frentes y a los locos
y a mí me cubrió por todos lados
porque de los dos tengo,
a mi desgracia un poco.

Y dejo que navegue el sudor
en los surcos de mis manos,
que hagan los únicos ríos,
que no sean de sangre en tu reino,
de crespón la llama de la vela,
de crespón el aire que consientes,
fugaz fue el amor y grande la simiente
que me hizo merecedora de ti
mi odiada y consentida muerte,
no despunta el alba dentro de mi cabeza,
no existe aquella lluvia de estrellas,
que se durmió en mi boca,
no tengo ni siquiera ropa
para quitarme y abrigar
a mi último pensamiento
y darle calor al recuerdo
de tu hermosa cara.


Juan José Marin




Juan José,
Cuando derramas tu alma, cuando escribes, van los versos tomando vuelo al compás del aliento vertido en un suspiro. Tu canto viaja libre, vibrando prendido de la vida, sintiendo su prisión hasta que nace el poema.
Desde tu pluma nos vemos reflejados, tu obra es grande y trascendente POETA. La eternidad le hará corona de laureles a estos versos sin duda, felices somos las almas que nos hemos acercado a esta obra de arte porque tu canto viaja ardiente y pleno por la sangre, por las venas del espíritu y eso no lo logra cualquiera... no cualquiera.
Un beso enorme Bibi, la luz de los astros aquí permanece. Te quiero,
:::hug:::
 
La muerte
nos roba nuestros mejores versos,
excelentes imagenes
nos muestras.
Grandioso final,
es una lectura
que se apodera
de nosotros
hasta el punto y aparte
lo felicito.
Saludos
 
la vida de los recuerdos fecundados en la muerte. es un poema que trata a la muerte desde un punto diferente, de mi total agrado porque no incurre en los clásicos que son buenos pero ya trastocados. es como siempre caballero celta, como yo, leer su elegancia funeraria.
ius
 
esta precioso este escrito, puedo cerrar los ojos, y seguir recitandolo,
cantandolo, diciendolo, expresandolo, es precioso en su anatomia,
como en su nucleo, que tal poema realmente!!!

Dejo, eso si, que no hay nada mas que decir de mi parte,
como le dije, en otro comentario a vonduben, que no puedo decir mas,
el gesto es evidente, el puta madre! es de en si, hecho...

Me ha encantado y dejo concluido este comentario...

Saludos...Magistral poema, Xuacu...!!!
 
Ladime Volcán;860261 dijo:
Triste y dolorosa despedida...saludos amigo, placer leerte de nuevo, hasta pronto, muuuack!

Gracias amiga. Es una alegria el verte por mis letras. Más en este poema que lleva tanto de un alma.

Un beso y potrocientos cariñotes de Juanjo.:::hug:::
 
Buen escrito sobre la muerte,lleno de imágenes y metáforas. Un gusto leerte.
 
JunajO...hermoso albatros en libertad...destilas tu magnificencia en tu abnegado andar... viertes verdades al viento con vasta sabiduría para guiar el andar de algunos que procuramos el camino...las señales...el destino...
Placer inmenso es desfilar por su lugar...siempre lo será.
.:Tati:.
 
Xuacú, desde que leí por primera vez este poema, sentí una profunda tristeza, por muchas razones que por ahora, no diré. Sabes bien que cuando Juan José Marín toma la pluma, escribe y publica, es la imagen viva y palpitante de un ser humano, de alguien que tiene tanta sensibilidad como fuerza en lo que mira, en lo que siente, en lo que escucha. Si fuera de otra manera, entonces desconocería al autor...pero no es así, afortunadamente, para todos nosotros y más aún: afortundamente para la poesía.

Escríbeselo a la muerte, desde el pupitre de la vida. Un abrazo y muchos besos para mi Keko-Keko. :::hug:::
 
Y SE LO ESCRIBO A LA MUERTE.

Quemo el verso
a la mar de mis ojos,
sin rompeolas en los parpados
destruye el sueño
y dejo en pesar a la muerte
de mis cristalinos,
en luto se adornaron mis cejas,
callo la boca y dejo en silencio
a la palabra en la garganta,
que los huesos del alma
no saben recitarte,
quizás porque soy tan ignorante,
y no supe hasta que lloré,
que el alma no tiene huesos,
sino piel que cubre
a sus pies descalzos.

En la caverna bajo la tierra
se esconde mi destino,
aquél que jugó conmigo
al tú no me ves y yo te veo,
cargados de ensueños míos
está el caldero lleno,
rebosa de esos besos perdidos
que secuestraron las gárgolas …
aquellas que hacían guardia,
en las ramas de los páramos,
ellos se extraviaron y yo más
y uní a mi pesar un entierro
con un sudario que no era mío,
era parte del trapo que cubre
a las frentes y a los locos
y a mí me cubrió por todos lados
porque de los dos tengo,
a mi desgracia un poco.

Y dejo que navegue el sudor
en los surcos de mis manos,
que hagan los únicos ríos,
que no sean de sangre en tu reino,
de crespón la llama de la vela,
de crespón el aire que consientes,
fugaz fue el amor y grande la simiente
que me hizo merecedora de ti
mi odiada y consentida muerte,
no despunta el alba dentro de mi cabeza,
no existe aquella lluvia de estrellas,
que se durmió en mi boca,
no tengo ni siquiera ropa
para quitarme y abrigar
a mi último pensamiento
y darle calor al recuerdo
de tu hermosa cara.


Juan José Marin



Impresionante poema que trasciende el foro por su profundidad desgarradora.
Digo impresionante porque no sólo me gustó: me impresionó.
Un lujo su lectura, un disfrute total.
Al final quizá (y es que me sale naturalmente) le hubiera agregado "blanca",
quedando "...de tu hermosa cara blanca".
Gracias Juan José y perdón por la osadía...
Abrazo
Ricardo
 

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