Curandera
Poeta recién llegado
No quiero ya perderme,
en tus siluetas oscuras,
perdidas entre calles,
que conducen a la locura.
No te preocupes,
me curo sola.
No quiero seguir excusádome,
por cada cosa que hago,
ni tener que andar pendiente,
de hacia donde doy mis pasos,
para que así no te molestes,
pero realmente te entiendo,
tu confianza salió corriendo
y no conseguí hacerla volver.
¿Que por qué no digo palabra?
No puedan motivos para sonreír.
¿Que por qué sólo grito?
No hay motivos para ser feliz.
No te preocupes,
me recupero rápido.
Derramaré las últimas lágrimas,
sedientas de secarse por siempre,
en los lacrimales que penden,
de mis cuencas vacías,
desde las que nacen,
moribundas de dolor...
y seguiré mi camino,
pero no donde quedó.
en tus siluetas oscuras,
perdidas entre calles,
que conducen a la locura.
No te preocupes,
me curo sola.
No quiero seguir excusádome,
por cada cosa que hago,
ni tener que andar pendiente,
de hacia donde doy mis pasos,
para que así no te molestes,
pero realmente te entiendo,
tu confianza salió corriendo
y no conseguí hacerla volver.
¿Que por qué no digo palabra?
No puedan motivos para sonreír.
¿Que por qué sólo grito?
No hay motivos para ser feliz.
No te preocupes,
me recupero rápido.
Derramaré las últimas lágrimas,
sedientas de secarse por siempre,
en los lacrimales que penden,
de mis cuencas vacías,
desde las que nacen,
moribundas de dolor...
y seguiré mi camino,
pero no donde quedó.