Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Y si hoy fuera el último día
y el sol tuviera miedo de salir,
si la tierra bostezara su última ráfaga de viento
y el mar se tragara su propio nombre,
¿qué haría yo sin ti?
Me sentaría en la acera rota del mundo,
fumándome el humo del fin,
mirando las sombras de los que ya no importan,
los que se besaron hasta gastarse
y los que nunca se atrevieron.
Si hoy fuera el último día
y tu voz no apareciera en mi pecho,
si tu risa no empujara los escombros de la historia,
entonces que se caiga todo,
que la vida cierre los párpados,
que el universo apague la luz y se largue.
Porque sin ti, amor,
¿qué sentido tiene que el planeta se acabe?
Si ya se había acabado hace tiempo,
desde que tu nombre dejó de tener dirección, desde que tu ausencia se hizo una ciudad entera donde nadie me reconoce.
y el sol tuviera miedo de salir,
si la tierra bostezara su última ráfaga de viento
y el mar se tragara su propio nombre,
¿qué haría yo sin ti?
Me sentaría en la acera rota del mundo,
fumándome el humo del fin,
mirando las sombras de los que ya no importan,
los que se besaron hasta gastarse
y los que nunca se atrevieron.
Si hoy fuera el último día
y tu voz no apareciera en mi pecho,
si tu risa no empujara los escombros de la historia,
entonces que se caiga todo,
que la vida cierre los párpados,
que el universo apague la luz y se largue.
Porque sin ti, amor,
¿qué sentido tiene que el planeta se acabe?
Si ya se había acabado hace tiempo,
desde que tu nombre dejó de tener dirección, desde que tu ausencia se hizo una ciudad entera donde nadie me reconoce.