y si, la amo

ramar84

Poeta recién llegado
Y si, la amo, a pesar de la lejanía de nuestros cuerpos,
La ausencia de los contactos.
Si hubieras visto su cabello de cobre filtrando el sol,
O el borde de su boca ofreciendo racimos,
su mano como un manto minúsculo sobre mi espalda oceánica,
Y desde aquella vez, sola.
La amo a pesar de su piel, de sus ojos escarbando heridas,
de la levedad de sus horas.
De su remolinos llamado vida,
Es que es ella la minúscula oportunidad,
De algo, ¿del amor, quizás?
Pero no fue su piel si no sus besos los que bebí,
Uno por uno o todos a todos,
Fueron vertiéndose por mi interior de acechos
Llenándome por dentro con sangre, las carnes, las ausencias.
Y no ha sido otra, si no esta,
Esta que raja ríos, hiere la luz
Quema el mineral,
Espanta el trigo dorado.
Si, ella.
Es que el agua en invierno no es asunto ligero
Y la soledad anda rondando huesos o cementerios
Días o años es lo mismo estando así.
Ella sabe algo de la piel, de engañar los dedos entre las sombras.
¿Hay algo mas leve que una hora?
Ellas pasan terribles y definitivas.
Pero no solo las horas fueron en su piel leves.
Los besos, el impacto sobre su dermis callada,
Las palabras nocturnas, y los muros reclamando obstáculos
Todo a sido leve.
Pero no tengo aguas de ojos para derramarte,
Esa que los hombres mezquinamos,
para que te vayas yendo así, como entraste. Con calor.
Y la amo a pesar de lo que es ella, el centro o la ausencia,
Una pregunta constante durante 75 días
Del enero aquel,
sin respuesta el por que del temor del roció,
O por que quede huérfano de tu torso mis manos.
En algún momento quizás hubo odio, dientes tal vez.
Pero la inconciente en su discurrir, en su caída, en la oscuridad insistente
En el norte maldito,
Ha sabido pasar perdonada,
En cada una de las imágenes que guardo, tiemblas, por que sabe la noche
de tu presencia, del peligro de tu nombre
de algo así como la prudencia, la sangre en su burbujeo
y las penas.
La amo, a pesar de nada,
vuelve a mi fugaz, y eres tu otra vez cómplice oscura
Herida de alguien.
yo alguna ves busque besos, flechas, dagas,
es por que se, que después de ti hay algo:
la nada.
Sales tu dueña de nada.
A pesar de todo.
 
Y si, la amo, a pesar de la lejanía de nuestros cuerpos,
La ausencia de los contactos.
Si hubieras visto su cabello de cobre filtrando el sol,
O el borde de su boca ofreciendo racimos,
su mano como un manto minúsculo sobre mi espalda oceánica,
Y desde aquella vez, sola.
La amo a pesar de su piel, de sus ojos escarbando heridas,
de la levedad de sus horas.
De su remolinos llamado vida,
Es que es ella la minúscula oportunidad,
De algo, ¿del amor, quizás?
Pero no fue su piel si no sus besos los que bebí,
Uno por uno o todos a todos,
Fueron vertiéndose por mi interior de acechos
Llenándome por dentro con sangre, las carnes, las ausencias.
Y no ha sido otra, si no esta,
Esta que raja ríos, hiere la luz
Quema el mineral,
Espanta el trigo dorado.
Si, ella.
Es que el agua en invierno no es asunto ligero
Y la soledad anda rondando huesos o cementerios
Días o años es lo mismo estando así.
Ella sabe algo de la piel, de engañar los dedos entre las sombras.
¿Hay algo mas leve que una hora?
Ellas pasan terribles y definitivas.
Pero no solo las horas fueron en su piel leves.
Los besos, el impacto sobre su dermis callada,
Las palabras nocturnas, y los muros reclamando obstáculos
Todo a sido leve.
Pero no tengo aguas de ojos para derramarte,
Esa que los hombres mezquinamos,
para que te vayas yendo así, como entraste. Con calor.
Y la amo a pesar de lo que es ella, el centro o la ausencia,
Una pregunta constante durante 75 días
Del enero aquel,
sin respuesta el por que del temor del roció,
O por que quede huérfano de tu torso mis manos.
En algún momento quizás hubo odio, dientes tal vez.
Pero la inconciente en su discurrir, en su caída, en la oscuridad insistente
En el norte maldito,
Ha sabido pasar perdonada,
En cada una de las imágenes que guardo, tiemblas, por que sabe la noche
de tu presencia, del peligro de tu nombre
de algo así como la prudencia, la sangre en su burbujeo
y las penas.
La amo, a pesar de nada,
vuelve a mi fugaz, y eres tu otra vez cómplice oscura
Herida de alguien.
yo alguna ves busque besos, flechas, dagas,
es por que se, que después de ti hay algo:
la nada.
Sales tu dueña de nada.
A pesar de todo.

Sentido poema. Un gusto detenerme aquì. Cordiales saludos Poeta
 
Mariela: sos una valiente, para leerme, gracias por tu tiempo y tus palabras. voy a ir leyendo los tuyos, que ya veo que son muy buenos. saludos cordiales. ramar
 

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