Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Sé que es un sueño, una utopía, pero como viviría el hombre si jamás tuviera alguna, y la mía es enamorarme, pero primero encontrarte y lograr pintar mi paisaje de carmesí y rojos vivos. Así como los pétalos de las rosas y que el aire traiga a mi tu aroma, que el silencio susurre tu nombre, y el sueño tenga un cuerpo y un alma.
Este sería tú caballero, el guerrero de mil batallas, de la espada y escudo sencillo pero leal, con coraje y voluntad, sin temor y tu aliado en tus sueños. La riqueza más grande serás tu, su armadura no pesará porque solo la utilizará para protegerte no se olvidaría de amarte y de sentirte y como el agua saciaría tu sed, la de vida, la de tu espíritu y la de tu corazón.
Si te enamoras de mi yo moriría para poder nacer junto a ti, tu me darías regocijo y reciprocidad, nada sería efímero ni perenne, y cuando lloraras yo te consolaría, se acabaría tu soledad, y tu silencio sería el mío pero con cada suspiro tendería brazos para abrazar tu amor. Como en la oscuridad, tú serías mi luz. No pediría a nadie más que a ti para respirar, para subsistir, quizás no lo creas pero así será.
Sé que es un sueño, una utopía, pero como viviría el hombre si jamás tuviera alguna, y la mía es enamorarme, pero primero encontrarte y lograr pintar mi paisaje de carmesí y rojos vivos. Así como los pétalos de las rosas y que el aire traiga a mi tu aroma, que el silencio susurre tu nombre, y el sueño tenga un cuerpo y un alma.
Este sería tú caballero, el guerrero de mil batallas, de la espada y escudo sencillo pero leal, con coraje y voluntad, sin temor y tu aliado en tus sueños. La riqueza más grande serás tu, su armadura no pesará porque solo la utilizará para protegerte no se olvidaría de amarte y de sentirte y como el agua saciaría tu sed, la de vida, la de tu espíritu y la de tu corazón.
Si te enamoras de mi yo moriría para poder nacer junto a ti, tu me darías regocijo y reciprocidad, nada sería efímero ni perenne, y cuando lloraras yo te consolaría, se acabaría tu soledad, y tu silencio sería el mío pero con cada suspiro tendería brazos para abrazar tu amor. Como en la oscuridad, tú serías mi luz. No pediría a nadie más que a ti para respirar, para subsistir, quizás no lo creas pero así será.