Yak Mercado
Poeta recién llegado
Y podría dedicarte mil canciones,
muchas de amor, dos de rencor, una de odio,
sería fácil escribir hasta el hartazgo poemas,
de amor, melancólicos, sin motivo de ser necesario.
Y seria sencillo solapar amor con odio,
aprender a vivir con la cicatriz,
cerrar poco a poco la herida,
para nunca voltear la vista atrás.
Cuan natural seria gritar mil veces,
-lo siento-
y seguir caminando con ello,
aunque el silencio fuese respuesta.
Y podría bailar la última melodía,
al son que dicten mis recuerdos,
siendo esta de miedo y deceso,
bailar eternamente con la muerte.
-Ven y baila conmigo, dale muerte a un poeta-
Sonreír con sincera hipocresía sería
llano, normal con un tinte de señorío,
de altivez, con finas notas de mentira y ego.
Reír cuando el alma llora tu recuerdo.
Y que fácil sería colmar esa maraña de recuerdos,
con el dulce toque del alcohol, el tierno beso del cigarro,
el lujurioso rose del dolor que tanto embriaga,
y que tanto anhelo.
Y aún con toda la simpleza que esquematizo,
no puedo; me aferro a un pensamiento
cual naufrago al último madero en medio
de una tormenta de sentimientos.
Vivo y quiero vivir.
-Ven y baila conmigo, dale vida a un poeta-
muchas de amor, dos de rencor, una de odio,
sería fácil escribir hasta el hartazgo poemas,
de amor, melancólicos, sin motivo de ser necesario.
Y seria sencillo solapar amor con odio,
aprender a vivir con la cicatriz,
cerrar poco a poco la herida,
para nunca voltear la vista atrás.
Cuan natural seria gritar mil veces,
-lo siento-
y seguir caminando con ello,
aunque el silencio fuese respuesta.
Y podría bailar la última melodía,
al son que dicten mis recuerdos,
siendo esta de miedo y deceso,
bailar eternamente con la muerte.
-Ven y baila conmigo, dale muerte a un poeta-
Sonreír con sincera hipocresía sería
llano, normal con un tinte de señorío,
de altivez, con finas notas de mentira y ego.
Reír cuando el alma llora tu recuerdo.
Y que fácil sería colmar esa maraña de recuerdos,
con el dulce toque del alcohol, el tierno beso del cigarro,
el lujurioso rose del dolor que tanto embriaga,
y que tanto anhelo.
Y aún con toda la simpleza que esquematizo,
no puedo; me aferro a un pensamiento
cual naufrago al último madero en medio
de una tormenta de sentimientos.
Vivo y quiero vivir.
-Ven y baila conmigo, dale vida a un poeta-
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