jmacgar
Poeta veterano en el portal
Llevaban un rato sentados uno frente a otro en la terraza de verano sin decirse nada. Ella lo miraba inquisitiva, seductoramente. Se sintió incómodo; de pronto le espetó :
-¿Qué pasa, porqué me miras así?
Sonrió enigmáticamente y le contestó :
- Tienes unos dientes descarados a los que les gusta exhibirse abiertamente entre tus belfos por mas que estos se esfuercen en ocultarlos o, dicho de otra manera, una dentadura echada para adelante; tienes unas orejas de soplillo que le dan una gracia especial a esa cara de nariz chata con aspiraciones a respingona; tienes unos ojos soñadores, místicos (al menos dan la impresión de estar siempre mirando a los celajes) por encima de unos mofletes pecosos y sonrosados; en conjunto, tu cara me recuerda vagamente al enano mudito de Blancanieves con la misma expresión inefable de inocencia beatífica; contribuye a la semejanza tu estatura, que se podría decir que es algo más que la del susodicho benefactor de Blancanieves y algo menos que la talla media de los tíos bajitos. Con todo y eso , por alguna razón misteriosa, me he sentido atraída por ti, quiero decir que , sin embargo, me gustas.
Esa frase le hizo saltar del asiento como impulsado por un resorte, alzó la copa y, apurando lo que quedaba de un trago, le susurró de inmediato acercándose a su oído :
-¿En tu casa ó en la mía?
-¿Qué pasa, porqué me miras así?
Sonrió enigmáticamente y le contestó :
- Tienes unos dientes descarados a los que les gusta exhibirse abiertamente entre tus belfos por mas que estos se esfuercen en ocultarlos o, dicho de otra manera, una dentadura echada para adelante; tienes unas orejas de soplillo que le dan una gracia especial a esa cara de nariz chata con aspiraciones a respingona; tienes unos ojos soñadores, místicos (al menos dan la impresión de estar siempre mirando a los celajes) por encima de unos mofletes pecosos y sonrosados; en conjunto, tu cara me recuerda vagamente al enano mudito de Blancanieves con la misma expresión inefable de inocencia beatífica; contribuye a la semejanza tu estatura, que se podría decir que es algo más que la del susodicho benefactor de Blancanieves y algo menos que la talla media de los tíos bajitos. Con todo y eso , por alguna razón misteriosa, me he sentido atraída por ti, quiero decir que , sin embargo, me gustas.
Esa frase le hizo saltar del asiento como impulsado por un resorte, alzó la copa y, apurando lo que quedaba de un trago, le susurró de inmediato acercándose a su oído :
-¿En tu casa ó en la mía?
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