Y tan extraño caballero

Escritor perdido

Poeta recién llegado
Ten confianza
en que la lanza
se clava en la panza
con saña.
Piensa con mesura
en la locura
de tu estampa.
Vestido con trapos
de seda que no fueron pagados,
pues la duda del bolsillo
fue que estaba ausente de billetes.
Y comenzaste tu andanza
montado en un borrico,
al que le agarraste de la panza
y el pobre de un aspaviento
te mandó a hacer vientos;
pues su linaje le dijo:
"Caballero botarate
donde mejor está
es en el suelo y en el barrizal".
Pero tu tozudez era mayor
que la del pobre borrico,
que de cansancio te hizo caso.
Caminaste por sitios
de variedad variopinta,
suelos de tierra,
de cemento y de piedra;
cada uno con su encanto.
Siempre con la sonrisa y su sayo,
con su lanza y con su móvil,
que creerse caballero
no estaba discutido
con las nuevas comunicaciones.
Hasta un buen hombre le paró
y de buena gana le comentó;
si todo aquello era un espectáculo,
a lo que el variopinto caballero contestó;
que con tanto centenario a uno
ya no lo tomaban por loco.
Y con esta guisa se recorrió
más de media península,
vestido con prendas hurtadas
y con un borrico que ningún
labriego echo de menos.
Por pena nadie escribió
de él, pues todos
le tomaron por un figurante
de un admirado y humilde
caballero andante.
 
Ten confianza
en que la lanza
se clava en la panza
con saña.
Piensa con mesura
en la locura
de tu estampa.
Vestido con trapos
de seda que no fueron pagados,
pues la duda del bolsillo
fue que estaba ausente de billetes.
Y comenzaste tu andanza
montado en un borrico,
al que le agarraste de la panza
y el pobre de un aspaviento
te mandó a hacer vientos;
pues su linaje le dijo:
"Caballero botarate
donde mejor está
es en el suelo y en el barrizal".
Pero tu tozudez era mayor
que la del pobre borrico,
que de cansancio te hizo caso.
Caminaste por sitios
de variedad variopinta,
suelos de tierra,
de cemento y de piedra;
cada uno con su encanto.
Siempre con la sonrisa y su sayo,
con su lanza y con su móvil,
que creerse caballero
no estaba discutido
con las nuevas comunicaciones.
Hasta un buen hombre le paró
y de buena gana le comentó;
si todo aquello era un espectáculo,
a lo que el variopinto caballero contestó;
que con tanto centenario a uno
ya no lo tomaban por loco.
Y con esta guisa se recorrió
más de media península,
vestido con prendas hurtadas
y con un borrico que ningún
labriego echo de menos.
Por pena nadie escribió
de él, pues todos
le tomaron por un figurante
de un admirado y humilde
caballero andante.
Lucha meditada para ese cabaallero...., las formas siguienso
y siendo esa extenuacion de vida sincera. un designico que
fertiliza la presencia de esa lucha que fue unica imaginacion.
saludos amables de luzyabsenta. excelente.
 

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