Martxel
Poeta recién llegado
Y entonces conocí la alegría,
en el oir tu voz y tu silencio,
en tu sonrisa que ahogó a cada una,
de aquellas aflicciones mías.
Y te conocí,
¡Sí!, te conocí...
Y eres días encantados,
impetuosa pasión y delirio,
existencia enamorada,
ojos que mi dicha miran.
¿Vivo acaso en la locura?
Agudo pensamiento, mas no insanía;
es fuego a mi fuego, es alma a mi alma,
es que en tí... en tí mi amor, bebo la vida.