angelsinalma
Poeta recién llegado
Y…, te quiero,
demacrada por el beso de la noche,
con los fantasmas que juegan
entre las fábulas de tus
ojeras,
mientras sonríen los bufones del alcohol
en la boca.
Te quiero,
despeinada entre las nubes,
corriendo sobre los truenos
que tus nervios disparan,
cuando la fobia
de no poder maquillar el alma
es revelada por el espejo.
Y…, simplemente
te quiero,
dentro de la ropa de Atenea,
mas aún, cuando la diosa
se vuelve guerrera,
y escupe fuego por los poros
al sentir que la batalla,
va a perderla,
simplemente guerrera.
Y…, abundantemente
te quiero,
con la inmadurez
del despertar de una estrella,
o el capricho de una sirena,
que quiere alas
para nadar con ellas.
Y…,¡te quiero!,
frágil entre las flores del abismo,
con la ternura de dos pétalos
flotando en el mar,
buscando perfumar cada rincón
de los espacios vacíos.
Pretenciosamente
te quiero,
en la sabiduría
de tus ceños fruncidos,
en esas tardes mitológicas
que resuelves con una sonrisa,
al mas misterioso acertijo.
Y…, creo, que te quiero,
con la virtud de regalarme
tus defectos,
después de la navidad que
celebramos en la cama,
para brindar lentamente
con el sudor de tu cuerpo,
hasta el mal humor
que abunda en los instantes,
cuando despierta tu niña interna
para jugar a ser grande,
en la monotonía del Universo.
Y…, simplemente te quiero.
(para Laurita)
demacrada por el beso de la noche,
con los fantasmas que juegan
entre las fábulas de tus
ojeras,
mientras sonríen los bufones del alcohol
en la boca.
Te quiero,
despeinada entre las nubes,
corriendo sobre los truenos
que tus nervios disparan,
cuando la fobia
de no poder maquillar el alma
es revelada por el espejo.
Y…, simplemente
te quiero,
dentro de la ropa de Atenea,
mas aún, cuando la diosa
se vuelve guerrera,
y escupe fuego por los poros
al sentir que la batalla,
va a perderla,
simplemente guerrera.
Y…, abundantemente
te quiero,
con la inmadurez
del despertar de una estrella,
o el capricho de una sirena,
que quiere alas
para nadar con ellas.
Y…,¡te quiero!,
frágil entre las flores del abismo,
con la ternura de dos pétalos
flotando en el mar,
buscando perfumar cada rincón
de los espacios vacíos.
Pretenciosamente
te quiero,
en la sabiduría
de tus ceños fruncidos,
en esas tardes mitológicas
que resuelves con una sonrisa,
al mas misterioso acertijo.
Y…, creo, que te quiero,
con la virtud de regalarme
tus defectos,
después de la navidad que
celebramos en la cama,
para brindar lentamente
con el sudor de tu cuerpo,
hasta el mal humor
que abunda en los instantes,
cuando despierta tu niña interna
para jugar a ser grande,
en la monotonía del Universo.
Y…, simplemente te quiero.
(para Laurita)
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