Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y VENDER MI POESÍA AL DIABLO.
Y me guardo en un soneto de Ariosto,
le pido a Miguel Ángel que arranque.
al alabastro figuras de crespón negro,
la pasión vuelve la cara al sentimiento,
y me guarda sólo, entre su regazo,
La Capilla Sixtina será bóveda de mi llanto,
pero en el Juicio Universal no estaré presente.
Ariadna tiendeme un hilo como a Teseo,
que salga del infierno de este Imperio de los Sentidos,
que trepe como enredadora loco de un deseo,
que Pegaso me regale unas alas de polvo blanco,
que el Unicornio atraviese con su cuerno al diablo,
que su sangre sea olas en un mar bravío,
ahogar las bocas muertas de un tanatorio sin féretros.
Y me responde el oráculo con un futuro sin letras,
no quiero el suicidio de Aristodemo,
ve tu sólo al averno, yo quiero más verso,
colgar de sus oídos como pendientes en paralelo,
poemas largos como el cuello de un cisne blanco,
hacer en el Sayta Loka un hueco para mi canto,
que Brahmagupta descubra mi amor en los astros.
La razón se quiere yuxtaponer al corazón,
pero como "yema" renace en el tallo de un girasol,
describo con la exactitud de Tucídides, el rincón
donde las almas chocan en batalla con el frontón,
Astro de luz como pelota de fuego recogida por Poseidón,
te enfrías en el tridente que desafía al galeón,
que rompe en las aguas la línea difusa del sol.
Déjame que te medite como Descartes,
y mi frente sea filosofía del querer,
déjame quitarle a Nietzche sus palabras,
decirte que tengo un por qué para sentir,
porque puedo soportar el cómo de mis sentimientos,
desterrarme a Pandataria y vivir en un atardecer, para poder
escribirte como Dante a su Beatriz , sentado en sus infiernos.
Ruego a los Médicis el favor eterno,
para que Cellini te esculpa en una medalla,
que tu cara se quede grabada fundiéndose en mi pecho,
que la reina de Saba desee mi cuerpo en el infierno,
su envidia será cordón de seda en tu cadera,
recorrer con los pies descalzos los carbones de tu alma,
andarte el aura a besos, por ti, vender mi poesía al diablo.
Y me guardo en un soneto de Ariosto,
le pido a Miguel Ángel que arranque.
al alabastro figuras de crespón negro,
la pasión vuelve la cara al sentimiento,
y me guarda sólo, entre su regazo,
La Capilla Sixtina será bóveda de mi llanto,
pero en el Juicio Universal no estaré presente.
Ariadna tiendeme un hilo como a Teseo,
que salga del infierno de este Imperio de los Sentidos,
que trepe como enredadora loco de un deseo,
que Pegaso me regale unas alas de polvo blanco,
que el Unicornio atraviese con su cuerno al diablo,
que su sangre sea olas en un mar bravío,
ahogar las bocas muertas de un tanatorio sin féretros.
Y me responde el oráculo con un futuro sin letras,
no quiero el suicidio de Aristodemo,
ve tu sólo al averno, yo quiero más verso,
colgar de sus oídos como pendientes en paralelo,
poemas largos como el cuello de un cisne blanco,
hacer en el Sayta Loka un hueco para mi canto,
que Brahmagupta descubra mi amor en los astros.
La razón se quiere yuxtaponer al corazón,
pero como "yema" renace en el tallo de un girasol,
describo con la exactitud de Tucídides, el rincón
donde las almas chocan en batalla con el frontón,
Astro de luz como pelota de fuego recogida por Poseidón,
te enfrías en el tridente que desafía al galeón,
que rompe en las aguas la línea difusa del sol.
Déjame que te medite como Descartes,
y mi frente sea filosofía del querer,
déjame quitarle a Nietzche sus palabras,
decirte que tengo un por qué para sentir,
porque puedo soportar el cómo de mis sentimientos,
desterrarme a Pandataria y vivir en un atardecer, para poder
escribirte como Dante a su Beatriz , sentado en sus infiernos.
Ruego a los Médicis el favor eterno,
para que Cellini te esculpa en una medalla,
que tu cara se quede grabada fundiéndose en mi pecho,
que la reina de Saba desee mi cuerpo en el infierno,
su envidia será cordón de seda en tu cadera,
recorrer con los pies descalzos los carbones de tu alma,
andarte el aura a besos, por ti, vender mi poesía al diablo.