Rodzuz
Poeta recién llegado
No puedo dejar de pensar en el dolor, la incertidumbre,
que por algo yo metí mis manos en la lumbre,
por algo que ahora dentro de mí ha muerto,
algo que siempre tuve y hoy yo ya no encuentro.
Ella me vio a los ojos, a mi centro,
me miró a los ojos y gritó yo no te quiero,
pero ella no es la razón de mi desgracia,
ella sólo es la vela de la calabaza.
Mi corazón palpita,
y yo no entiendo,
mi mente grita,
y yo no muero.
Yo no sé, por que se me ha hecho costumbre,
alejarme cada vez más de mi mente, de la cumbre,
por que yo no se por que cada mañana yo despierto,
si mis latidos todavía son inciertos.
El examinó mi mente, mis adentros,
sin entender el concepto, me dijo no eres bueno,
pero esa no es la razón de mi desgracia,
se que él no sabe, se que él es sólo falacia.
Mis pensamientos me evitan,
y yo no espero,
mis sentimientos se quitan,
y yo no se, si es mi sendero.
Mi ángel es mi servidumbre,
me quita sólo lo que me cubre,
mi cerebro ahora se ha hecho experto
en quitarme todos, todos mis deseos.
Y se que yo nunca sonrisas tuve,
y se que yo en mis versos nunca estuve,
yo me buscaré, será un reencuentro,
de mi mente y alma, te lo prometo.
Mi corazón palpita,
y yo no entiendo,
mi mente grita,
y yo muero.
que por algo yo metí mis manos en la lumbre,
por algo que ahora dentro de mí ha muerto,
algo que siempre tuve y hoy yo ya no encuentro.
Ella me vio a los ojos, a mi centro,
me miró a los ojos y gritó yo no te quiero,
pero ella no es la razón de mi desgracia,
ella sólo es la vela de la calabaza.
Mi corazón palpita,
y yo no entiendo,
mi mente grita,
y yo no muero.
Yo no sé, por que se me ha hecho costumbre,
alejarme cada vez más de mi mente, de la cumbre,
por que yo no se por que cada mañana yo despierto,
si mis latidos todavía son inciertos.
El examinó mi mente, mis adentros,
sin entender el concepto, me dijo no eres bueno,
pero esa no es la razón de mi desgracia,
se que él no sabe, se que él es sólo falacia.
Mis pensamientos me evitan,
y yo no espero,
mis sentimientos se quitan,
y yo no se, si es mi sendero.
Mi ángel es mi servidumbre,
me quita sólo lo que me cubre,
mi cerebro ahora se ha hecho experto
en quitarme todos, todos mis deseos.
Y se que yo nunca sonrisas tuve,
y se que yo en mis versos nunca estuve,
yo me buscaré, será un reencuentro,
de mi mente y alma, te lo prometo.
Mi corazón palpita,
y yo no entiendo,
mi mente grita,
y yo muero.