Se resbalan las sombras de mis manos, como gotas de humo negro,
buscando la salida de la luna, para dejarle todos mis quebrantos.
Afuera llueve tanto, que se inundo mi alma de silencio.
Tengo versos atados en mis ojos, perfumando mis lagrimas saladas.
Tengo besos desnudos en mi cama, esperando la luz de la manana.
Llegan voces gritando a mi cerebro, ideas, ideas.
Y aunque tu no lo creas, yo te sigo amando.
Las gloriosas espadas atraviesan las nubes,
mientras llegan los cantos de melancolia, sacudiendo las rosas
marchitas de mi vida. Yo respiro tristeza, bajando lentamente,
recorre sigilosa, como tierna serpiente enredada en mi cuerpo.
Cuando llegan las luces, huyen espantadas, las armoniosas sombras.
Y yo invoco su nombre, para seguir muriendo.
Me faltaron palabras para decir te quiero,
por eso lloro, cuando no te veo.
Y me llegan sonidos de lugares distantes.
Y mis huellas persiguen el olvido.
german g