sumiciu
Poeta recién llegado
Ya no eres aquel ángel adolescente
cuya inocencia se imaginaba en el pálido
lienzo de su carnoso semblante,
aquella a quien el rubor
parecía despertar pícaras sonrisas,
la de los labios de fresa aún no madura.
Ya no eres la huidiza ninfa
del revuelto cabello azabache
que, en imposibles rizos,
caía sobre la espalda.
Ya no eres la de los abrazos repentinos,
la que siempre olía a rosas
y a ropa limpia recién planchada.
Ahora, te miro con otros ojos
que, aún siendo los mismos,
antes se negaban a ver.
cuya inocencia se imaginaba en el pálido
lienzo de su carnoso semblante,
aquella a quien el rubor
parecía despertar pícaras sonrisas,
la de los labios de fresa aún no madura.
Ya no eres la huidiza ninfa
del revuelto cabello azabache
que, en imposibles rizos,
caía sobre la espalda.
Ya no eres la de los abrazos repentinos,
la que siempre olía a rosas
y a ropa limpia recién planchada.
Ahora, te miro con otros ojos
que, aún siendo los mismos,
antes se negaban a ver.