Abrahám Emilio
Emilio.
Camino por distantes sendas de ayer
rescatando las palabras que resuenan
en mi oído,
y como que te resucito en cada paso que doy
con ese olor a tierra que alborota mi sangre,
con esas risas de niños que me truenan el alma,
y, a veces, como que me alejo para acercarme
al ayer con esa música que mi conciencia no olvida,
voy como una pluma en el horizonte,
bañado de nostalgia y riendo de chistes
y anécdotas que embellecieron mi infancia,
pero te pienso locamente
con mi mente loca, despierta, soñadora y pobre....
Y así errante de mis huellas busco,
espigo y no hallo nada más que sombras
y espejismo que me acercan a la muerte
y entiendo que soy un enigma en la vida,
pero sigo mi rumbo loco
y aunque te encuentre mil veces en la calle,
esos gestos infantes,
esa mirada celestial,
ese cutis de perla en el mar,
esa sonrisa de sirena,
y esos cabellos naturales llenas de noches...
ya nada es igual,
conservas el nombre y es lo único que te queda,
pero todas la cosas que me enamoraron
como que se murieron en un momento
en que deje de ser niño
y entender que amar no es otra cosa
que añorar las cosas bellas del ayer.
rescatando las palabras que resuenan
en mi oído,
y como que te resucito en cada paso que doy
con ese olor a tierra que alborota mi sangre,
con esas risas de niños que me truenan el alma,
y, a veces, como que me alejo para acercarme
al ayer con esa música que mi conciencia no olvida,
voy como una pluma en el horizonte,
bañado de nostalgia y riendo de chistes
y anécdotas que embellecieron mi infancia,
pero te pienso locamente
con mi mente loca, despierta, soñadora y pobre....
Y así errante de mis huellas busco,
espigo y no hallo nada más que sombras
y espejismo que me acercan a la muerte
y entiendo que soy un enigma en la vida,
pero sigo mi rumbo loco
y aunque te encuentre mil veces en la calle,
esos gestos infantes,
esa mirada celestial,
ese cutis de perla en el mar,
esa sonrisa de sirena,
y esos cabellos naturales llenas de noches...
ya nada es igual,
conservas el nombre y es lo único que te queda,
pero todas la cosas que me enamoraron
como que se murieron en un momento
en que deje de ser niño
y entender que amar no es otra cosa
que añorar las cosas bellas del ayer.
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