"Azura"
Poeta recién llegado
Al mirar hacia atrás,
mil cadenas llegarán.
Al soñar el mañana,
la decepción puede matar.
Y el amargo presente,
ojalá se pudiera cambiar.
¡Maldita ilusión inexistente!
que con dolor le gusta embriagar.
Por todas partes, ojos sin párpados,
miradas fijas de cuerpos putrefactos,
recuerdos quemados por mentes corroídas,
todo inunda al alma vacía.
Sofocante el aire de desprecio,
dolor y penas circulan por las venas,
cercenadas las coyunturas del albedrío,
nostalgia y confusión del alma dueñas.
Opresiones y problemas zalameras;
por ambiente, por penas y tristezas,
enfermedades y foscas epidemias,
dudas punzantes y esperanzas muertas.
Por las venas el dolor,
en la mente sólo opresiones,
respirando de la muerte el olor
y de sangre sentir siempre sabores.
Ver el mundo ultrajado,
seres vilmente lastimados
y el raciocinio rebajado.
Y en vida se está
aún cuando se implora morir.
¡En fin! A la nada todo va,
de única meta: dejar de existir.
Llegó la hora de caer,
ya no hay tiempo de pensar;
es hora de olvidar
y arder en este dolor infernal,
ya no hay qué entender,
no hay porqué esperar;
y sin esperanza de renacer,
aceptar esta podrida realidad.
mil cadenas llegarán.
Al soñar el mañana,
la decepción puede matar.
Y el amargo presente,
ojalá se pudiera cambiar.
¡Maldita ilusión inexistente!
que con dolor le gusta embriagar.
Por todas partes, ojos sin párpados,
miradas fijas de cuerpos putrefactos,
recuerdos quemados por mentes corroídas,
todo inunda al alma vacía.
Sofocante el aire de desprecio,
dolor y penas circulan por las venas,
cercenadas las coyunturas del albedrío,
nostalgia y confusión del alma dueñas.
Opresiones y problemas zalameras;
por ambiente, por penas y tristezas,
enfermedades y foscas epidemias,
dudas punzantes y esperanzas muertas.
Por las venas el dolor,
en la mente sólo opresiones,
respirando de la muerte el olor
y de sangre sentir siempre sabores.
Ver el mundo ultrajado,
seres vilmente lastimados
y el raciocinio rebajado.
Y en vida se está
aún cuando se implora morir.
¡En fin! A la nada todo va,
de única meta: dejar de existir.
Llegó la hora de caer,
ya no hay tiempo de pensar;
es hora de olvidar
y arder en este dolor infernal,
ya no hay qué entender,
no hay porqué esperar;
y sin esperanza de renacer,
aceptar esta podrida realidad.