frankaussill
Poeta adicto al portal
Ya mi corazón no sueña,
ya no hay besos de tu boca.
No se enternecen las rosas
que hasta crecían en la breña.
Hay desconsuelo en mi alma
que gime y pena confusa,
y va en su andar muy difusa
como un sediento sin calma.
Hoy muero de puro hastío
con un dolor en mi pecho,
porque ya no está en mi lecho
la dueña del amor mío.
Ya no suspiro ni sueño
con los besos de su boca,
pues ya se murieron las rosas
del vergel de mis ensueños.
ya no hay besos de tu boca.
No se enternecen las rosas
que hasta crecían en la breña.
Hay desconsuelo en mi alma
que gime y pena confusa,
y va en su andar muy difusa
como un sediento sin calma.
Hoy muero de puro hastío
con un dolor en mi pecho,
porque ya no está en mi lecho
la dueña del amor mío.
Ya no suspiro ni sueño
con los besos de su boca,
pues ya se murieron las rosas
del vergel de mis ensueños.