wilson yupanqui
Poeta asiduo al portal
Tu imagen se borra lentamente de mi mente
como un nombre escrito en una calle olvidada,
y se apaga el fuego que anidaba en el alma
de una antigua pasión, y ya no queda nada.
Tu voz, se aleja, como una tonada,
como el triste lamento de una vieja guitarra;
y se extravía en el tiempo, nuestra historia dorada,
inevitable final de este cuento sin hadas.
Tu que entonces fuiste la gloria de mis años,
la fuerza, el motivo, la grandeza de mi ser;
éres ahora , entre tantos recuerdos,
un ángel caido del cielo de mi ayer.
Aveces bohemio entre copas amargas,
comprando caricias en el bar de un burdel;
imagino los labios que mis labios besaran,
pero me cuesta recordar tu aroma de mujer.
Y ya no dueles, no hieres, no lastimas,
te enterré en mi pasado, como debe de ser;
aunque tu adiós para siempre ha marcado mi vida,
se que definitivamente, te dejé de querer.
como un nombre escrito en una calle olvidada,
y se apaga el fuego que anidaba en el alma
de una antigua pasión, y ya no queda nada.
Tu voz, se aleja, como una tonada,
como el triste lamento de una vieja guitarra;
y se extravía en el tiempo, nuestra historia dorada,
inevitable final de este cuento sin hadas.
Tu que entonces fuiste la gloria de mis años,
la fuerza, el motivo, la grandeza de mi ser;
éres ahora , entre tantos recuerdos,
un ángel caido del cielo de mi ayer.
Aveces bohemio entre copas amargas,
comprando caricias en el bar de un burdel;
imagino los labios que mis labios besaran,
pero me cuesta recordar tu aroma de mujer.
Y ya no dueles, no hieres, no lastimas,
te enterré en mi pasado, como debe de ser;
aunque tu adiós para siempre ha marcado mi vida,
se que definitivamente, te dejé de querer.
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