tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Vuelvo la mirada hacia atrás, dejo vulgo un pensamiento, con tenues matices, transparencias sagradas, y caricias saladas.
Dejo volar la imaginación esperando esa reacción que me liberará, según mi intuición.
Pasillo incomodo de los hombres grises, calle de la espera intermitente, viaje al profundo fuego de mi infierno.
Esta vez podré ver mis pasos, mi lágrima invisible saltara sobre este universo ambulo dramático, que acecha a orillas de las sombras.
No tardará en crecer mi lado frenético, siento la caída, promulgo la venganza, busco en la inquietud, la frágil puerta que me llevará.
Casto mi tiempo, mi escaso tiempo, vuelve a girar y a mirarme de frente cuestionando cada trozo de inmaterialidad, cada litro de éste, mi espacio líquido.
Si me voy,
Volveré de noche, volveré vidrioso de llanto.
Condenado a ser violento, condenado al hermetismo de saber y no decir.
La palabra que enciende placeres en la hoguera.
Sito en la ruta de mis fobias, dentro de la gruta.
Vuelvo yelmo, alicaído y mas terco que nunca.
Vuelvo la mirada hacia atrás, dejo vulgo un pensamiento, con tenues matices, transparencias sagradas, y caricias saladas.
Dejo volar la imaginación esperando esa reacción que me liberará, según mi intuición.
Pasillo incomodo de los hombres grises, calle de la espera intermitente, viaje al profundo fuego de mi infierno.
Esta vez podré ver mis pasos, mi lágrima invisible saltara sobre este universo ambulo dramático, que acecha a orillas de las sombras.
No tardará en crecer mi lado frenético, siento la caída, promulgo la venganza, busco en la inquietud, la frágil puerta que me llevará.
Casto mi tiempo, mi escaso tiempo, vuelve a girar y a mirarme de frente cuestionando cada trozo de inmaterialidad, cada litro de éste, mi espacio líquido.
Si me voy,
Volveré de noche, volveré vidrioso de llanto.
Condenado a ser violento, condenado al hermetismo de saber y no decir.
La palabra que enciende placeres en la hoguera.
Sito en la ruta de mis fobias, dentro de la gruta.
Vuelvo yelmo, alicaído y mas terco que nunca.