Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Verde susurro en la brisa,
te siento crecer bajo mis dedos,
como una promesa húmeda,
como un beso que jamás termina.
Te deslizas por mis sentidos
con el aroma de las madrugadas,
tus hojas, lengua de terciopelo,
se abren como caricias, suaves,
entre el calor de mi piel.
En tu frescura escondes
el latido de la tierra,
el gemido del agua
que corre en lo profundo,
y al rozarte, me envuelves
en la bruma de un secreto,
en la danza de lo eterno.
Yerbabuena,
me enredas en tus sombras verdes,
te deshojo en cada inhalación,
y en tu perfume,
encuentro la razón de los deseos,
el eco de un amor imposible
que nunca deja de crecer.
te siento crecer bajo mis dedos,
como una promesa húmeda,
como un beso que jamás termina.
Te deslizas por mis sentidos
con el aroma de las madrugadas,
tus hojas, lengua de terciopelo,
se abren como caricias, suaves,
entre el calor de mi piel.
En tu frescura escondes
el latido de la tierra,
el gemido del agua
que corre en lo profundo,
y al rozarte, me envuelves
en la bruma de un secreto,
en la danza de lo eterno.
Yerbabuena,
me enredas en tus sombras verdes,
te deshojo en cada inhalación,
y en tu perfume,
encuentro la razón de los deseos,
el eco de un amor imposible
que nunca deja de crecer.