Luis Felipe Ortiz
Poeta recién llegado
Miré a tus ojos y entré a tu alma;
dulce y suave no necesitas palabras
para saberte sencilla.
Solía soñar e imaginarte
y alimentarme con la promesa
de los días contigo.
Yo, el iluso.
Yo, el condenado a las fantasías.
¡Ay de aquel que no sueñe!,
¡Ay quien no recorra otros mundos!.
Entré a tu alma
y la descubrí tranquila.
Tu amor atravesó mi corazón
rápido, como una bala
y comenzaron a brotar enseguida
como sangre, estas palabras.
Suelo despertar y descubrirte
y contar estos días contigo
como mis días de gloria.
Yo, el iluso.
Yo, el condenado
a tu dulce realidad.
dulce y suave no necesitas palabras
para saberte sencilla.
Solía soñar e imaginarte
y alimentarme con la promesa
de los días contigo.
Yo, el iluso.
Yo, el condenado a las fantasías.
¡Ay de aquel que no sueñe!,
¡Ay quien no recorra otros mundos!.
Entré a tu alma
y la descubrí tranquila.
Tu amor atravesó mi corazón
rápido, como una bala
y comenzaron a brotar enseguida
como sangre, estas palabras.
Suelo despertar y descubrirte
y contar estos días contigo
como mis días de gloria.
Yo, el iluso.
Yo, el condenado
a tu dulce realidad.