Armand
Poeta asiduo al portal
Yo exploto y luego tiemblo
producto de el eco de mis devastadores ataques.
Vos contás las horas que faltan
para volver a entreverarte
entre letras imprentas
y los cliqueos de fondo.
La sinfonía diaria de tus batallas
el redoblar de los teclados.
En nuestro jardín, cual campo minado
detonan las señales de la vida
que atrincherada entre los escombros nos observa
con la misma mirada urgente
que ponemos cuando las balas no nos tocan
y acordamos ser felices.
Yo ejerciendo el totalitarismo
del ensayo y el error
comienzo pasando lista
a las filas del dolor que siento
cuando no puedo estar adormecido.
El silencio me espera cuando despierte.
Meciendo mis pensamientos camino victorioso
por los límites de la casa
oliendo el metálico sabor de la batalla.
Vos estás dormida, yo no paro de estar despierto.
producto de el eco de mis devastadores ataques.
Vos contás las horas que faltan
para volver a entreverarte
entre letras imprentas
y los cliqueos de fondo.
La sinfonía diaria de tus batallas
el redoblar de los teclados.
En nuestro jardín, cual campo minado
detonan las señales de la vida
que atrincherada entre los escombros nos observa
con la misma mirada urgente
que ponemos cuando las balas no nos tocan
y acordamos ser felices.
Yo ejerciendo el totalitarismo
del ensayo y el error
comienzo pasando lista
a las filas del dolor que siento
cuando no puedo estar adormecido.
El silencio me espera cuando despierte.
Meciendo mis pensamientos camino victorioso
por los límites de la casa
oliendo el metálico sabor de la batalla.
Vos estás dormida, yo no paro de estar despierto.