Isabel Rosales
Poeta recién llegado
Yo la vi...
La vi llorar una y otra vez frente al espejo,
en su cara derretidos sentimientos,
que rodaban hasta el pecho.
Y en su mente titilaba aquel recuerdo
La razón de sus anhelos
Yo la vi...
Tirada en la calle del desconsuelo,
chamuscados y húmedos sus cabellos,
con el corazón deshecho.
Y en su mente titilaba aquel recuerdo...
Se decía: ¡Era falso su TE QUIERO!
Yo la vi...
Regalándole en ofrenda su desvelo,
su deseo como un eco.
Y en su mente titilaba aquel recuerdo
Hoy ya lo estaba perdiendo.
Yo la vi...
Su tez cubierta de un dejo,
en sus manos los retazos de lo bello,
destruidos, sin arreglo.
Y en su mente titilaba aquel recuerdo
¡Yo la vi! iba muriendo.
La vi llorar una y otra vez frente al espejo,
en su cara derretidos sentimientos,
que rodaban hasta el pecho.
Y en su mente titilaba aquel recuerdo
La razón de sus anhelos
Yo la vi...
Tirada en la calle del desconsuelo,
chamuscados y húmedos sus cabellos,
con el corazón deshecho.
Y en su mente titilaba aquel recuerdo...
Se decía: ¡Era falso su TE QUIERO!
Yo la vi...
Regalándole en ofrenda su desvelo,
su deseo como un eco.
Y en su mente titilaba aquel recuerdo
Hoy ya lo estaba perdiendo.
Yo la vi...
Su tez cubierta de un dejo,
en sus manos los retazos de lo bello,
destruidos, sin arreglo.
Y en su mente titilaba aquel recuerdo
¡Yo la vi! iba muriendo.