ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
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Yo los miro desde abajo,
los veo pasar, a cuatro ruedas,
reírse un poco, andar trayendo gafas,
maldecir, mirar en menos,
sobre sus dos patas pisar gente.
Los veo caminando entre las masas,
sabiendo quienes son y,
aunque no pueda distinguirlos,
sé muy bien que están cual puercos indecentes,
produciendo –según ellos–
a costillas de otros ¡por supuesto!
haciendo crecer la economía (Personal)
Delincuentes son estos innombrables,
que miran, seleccionan, que despiden,
que van de intelectuales al teatro,
a museos, restaurantes, se montan en sus bestias
de gran lujo, en fin… se compran trajes,
regálanles diamantes a sus hembras, luego roban o,
por decirlo de un modo algo elitista,
la ética les cuelga del trasero.
Yo los miro desde abajo,
burlarse de la gente,
yendo a misa, ¡comprar joyas!,
haciéndose los buen samaritanos
financiando desposeídos
con míseras sumas que han robado a su “gentío”,
y a cada rato preocuparse, por como va la economía.
Y los miro, volando al extranjero,
viajando por placer o por avaros,
y los veo, comiéndose el mundo a pedacitos,
yendo a clubes, a casinos,
jugar golf o algún deporte para ricos.
Yo los miro desde abajo,
desde mi estúpido ángulo mundano,
pero desde este, mi lado humano,
los miro desde arriba a estos carajos.
Gente admirable para algunos (JÁ!)
para mí, simplemente desgraciados.
(Muchos admiran a personas que lo único que saben hacer es explotar a su prójimo y al mundo. ¡Eso sí que es surrealismo señores!)
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Yo los miro desde abajo,
los veo pasar, a cuatro ruedas,
reírse un poco, andar trayendo gafas,
maldecir, mirar en menos,
sobre sus dos patas pisar gente.
Los veo caminando entre las masas,
sabiendo quienes son y,
aunque no pueda distinguirlos,
sé muy bien que están cual puercos indecentes,
produciendo –según ellos–
a costillas de otros ¡por supuesto!
haciendo crecer la economía (Personal)
Delincuentes son estos innombrables,
que miran, seleccionan, que despiden,
que van de intelectuales al teatro,
a museos, restaurantes, se montan en sus bestias
de gran lujo, en fin… se compran trajes,
regálanles diamantes a sus hembras, luego roban o,
por decirlo de un modo algo elitista,
la ética les cuelga del trasero.
Yo los miro desde abajo,
burlarse de la gente,
yendo a misa, ¡comprar joyas!,
haciéndose los buen samaritanos
financiando desposeídos
con míseras sumas que han robado a su “gentío”,
y a cada rato preocuparse, por como va la economía.
Y los miro, volando al extranjero,
viajando por placer o por avaros,
y los veo, comiéndose el mundo a pedacitos,
yendo a clubes, a casinos,
jugar golf o algún deporte para ricos.
Yo los miro desde abajo,
desde mi estúpido ángulo mundano,
pero desde este, mi lado humano,
los miro desde arriba a estos carajos.
Gente admirable para algunos (JÁ!)
para mí, simplemente desgraciados.
(Muchos admiran a personas que lo único que saben hacer es explotar a su prójimo y al mundo. ¡Eso sí que es surrealismo señores!)
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