Raamses
Poeta asiduo al portal
Yo tengo una sonrisa de cerámica,
engañando a los que me aman,
pero sonreiré una vez más,
ellos merecen que yo me mienta.
Yo tengo amigos para lucir,
despedazándose en el aire,
viendo como se hacen polvo,
para guardar en mi bolsillo.
Yo tengo unas metas maravillosas,
fugándose a la papelera,
con los sueños de amor arden,
conmemorando el ayer.
Yo tengo una novia que me ama,
pero no se da cuenta que sale con otro,
ella es falsa y yo lo comprendo,
ella es tonta y yo lo acepto.
Yo tengo una noche como escondite,
desprendiéndome para ir a negro,
obviamente escuchando la voz del silencio,
y donde nadie puede penetrar en un lugar secreto.
Yo tengo lesionada el alma,
escuchando tantas decepciones,
quiere escapárseme por el cuerpo,
pintarse el cabello de otro color.
Yo tengo regalos hechos con olvido,
no son presentes, son recuerdos,
para un cumpleaños de muerte,
y si no me gustan mala suerte.
Yo tengo una estrella que siempre me observa,
pasivamente me ve dormir,
esperando raptarme al ocaso,
oscureciéndome con anhelo.
Y tengo una soledad de soga,
queriendo abrazar mi cuello,
pero no será hoy,
hoy no morirá el sufrimiento.
engañando a los que me aman,
pero sonreiré una vez más,
ellos merecen que yo me mienta.
Yo tengo amigos para lucir,
despedazándose en el aire,
viendo como se hacen polvo,
para guardar en mi bolsillo.
Yo tengo unas metas maravillosas,
fugándose a la papelera,
con los sueños de amor arden,
conmemorando el ayer.
Yo tengo una novia que me ama,
pero no se da cuenta que sale con otro,
ella es falsa y yo lo comprendo,
ella es tonta y yo lo acepto.
Yo tengo una noche como escondite,
desprendiéndome para ir a negro,
obviamente escuchando la voz del silencio,
y donde nadie puede penetrar en un lugar secreto.
Yo tengo lesionada el alma,
escuchando tantas decepciones,
quiere escapárseme por el cuerpo,
pintarse el cabello de otro color.
Yo tengo regalos hechos con olvido,
no son presentes, son recuerdos,
para un cumpleaños de muerte,
y si no me gustan mala suerte.
Yo tengo una estrella que siempre me observa,
pasivamente me ve dormir,
esperando raptarme al ocaso,
oscureciéndome con anhelo.
Y tengo una soledad de soga,
queriendo abrazar mi cuello,
pero no será hoy,
hoy no morirá el sufrimiento.