Yo sé que moriré,
y que mis huesos no me serán más un fastidio
se que las calles, obsesivas, ya no perseguirán mis atavíos perdidos
y no tengo miedo de cargar mis huellas en mi último desierto
ni de esparcir las cenizas de mi cuerpo fantoche;
solo temo perder tu recuerdo de sol y primavera
Yo sé que moriré;
y solo ruego soñarme junto a tus vellos acariciados, y, lejos ya de aquí, arribar entre tu floreciente rostro y el nihilismo de tus labios
Tus labios, frecuente deseo; deseo un beso, tu beso, y dejar pegado en él el último de mis respiros como pago a la profanación
La vida y la muerte son sólo barajas dispuestas entre tus manos
Yo moriré sin haber probado aquel pétalo acicalado de tu rostro, sin habitar las suelas de tu compañía; derrotado en tu campaña bélica para destruir cada una de mis almas
Yo moriré sin haber probado tu inmortalidad; moriré sacrificado a ella
La vida sin tus labios perdió su nombre; sólo es un débil segundo lejos de ti
Pero aún no estoy muerto, todavía me queda un leve susurro de tu rostro, que me habla, cuando caigo junto al viento; y me ahoga, cuando detengo mis ideas al frente de la muerte, extraña ave
La primavera se va muriendo en tu murmullo sin llegar hacia (a) tus alas
Yo sé que moriré, pero, no quiero morir, sin volver a verte
Mis huellas en la arena, mueren en silencio rezando su última plegaria
y que mis huesos no me serán más un fastidio
se que las calles, obsesivas, ya no perseguirán mis atavíos perdidos
y no tengo miedo de cargar mis huellas en mi último desierto
ni de esparcir las cenizas de mi cuerpo fantoche;
solo temo perder tu recuerdo de sol y primavera
Yo sé que moriré;
y solo ruego soñarme junto a tus vellos acariciados, y, lejos ya de aquí, arribar entre tu floreciente rostro y el nihilismo de tus labios
Tus labios, frecuente deseo; deseo un beso, tu beso, y dejar pegado en él el último de mis respiros como pago a la profanación
La vida y la muerte son sólo barajas dispuestas entre tus manos
Yo moriré sin haber probado aquel pétalo acicalado de tu rostro, sin habitar las suelas de tu compañía; derrotado en tu campaña bélica para destruir cada una de mis almas
Yo moriré sin haber probado tu inmortalidad; moriré sacrificado a ella
La vida sin tus labios perdió su nombre; sólo es un débil segundo lejos de ti
Pero aún no estoy muerto, todavía me queda un leve susurro de tu rostro, que me habla, cuando caigo junto al viento; y me ahoga, cuando detengo mis ideas al frente de la muerte, extraña ave
La primavera se va muriendo en tu murmullo sin llegar hacia (a) tus alas
Yo sé que moriré, pero, no quiero morir, sin volver a verte
Mis huellas en la arena, mueren en silencio rezando su última plegaria