Birbiloke
Poeta adicto al portal
Ni del mar
ni del agua,
su espejo donde mirarme.
Lo transparente vierte sus sentidos
sin parpadear una pestaña
en ese filtro de lo conocido,
aquello que tocamos, vemos, olemos, saboreamos, pensamos y digerimos.
Inerte, ajeno de toda agresión
florece ante mi vista.
Y su tacto de miel
huele a alcancía de abejas.
Una flor
una hoja
un tallo,
una lágrima rociera,
un toque de luz
en la penumbra,
una belleza hermosa
de esplendor al caminante.
Y tengo el valor de preguntarte,
tú que ves cuando me miras,
si imagino tu alma de verde musgo
de húmeda presencia
licuando agua con que regarte.
ni del agua,
su espejo donde mirarme.
Lo transparente vierte sus sentidos
sin parpadear una pestaña
en ese filtro de lo conocido,
aquello que tocamos, vemos, olemos, saboreamos, pensamos y digerimos.
Inerte, ajeno de toda agresión
florece ante mi vista.
Y su tacto de miel
huele a alcancía de abejas.
Una flor
una hoja
un tallo,
una lágrima rociera,
un toque de luz
en la penumbra,
una belleza hermosa
de esplendor al caminante.
Y tengo el valor de preguntarte,
tú que ves cuando me miras,
si imagino tu alma de verde musgo
de húmeda presencia
licuando agua con que regarte.