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Hoy céfiro arrastró tu umbría tiara
por dos cortinas de agua turbia y gualda,
en su fondo copió las esmeraldas
negras de una María que ya no amara.
La enorme sombra áurea, aqueste ocaso,
cayó de tu testuz, tus iris fuertes
abrieron su ataúd a dobles muertes
al haber descendido de tu brazo...
¿Dónde olvidaste a mi alma embrutecida
cual sinfín de langostas en la umbría,
horizonte de enjambres, lejanía
para ti de canción con voz mordida?
¿Recuerdas dónde está su bruta vida,
bajo una piel de hombre la agonía
de todos los furores en un día,
que te sirvió su vino por la herida?
Un...
El viento de una higuera de langostas,
como un ciclón de arena y de desierto,
exhaló sus raíces de sequía
en la zanja mayor de este barbecho
de Palestina.
Una leche batida con la sangre
un niño que batiera sangre y leche
bebió de algún pezón pronto suicida
en la arruga más vieja de esta tierra...
Un suspiro ya gris y aprisionado
de aprisionar las grises metalurgias,
como el sudario herrero de liturgias,
guarda aliento de acero ya quemado.
Guarda aliento de acero ya quemado
un motor con millón de taumaturgias
en esmog y en plomizas dramaturgias
y en un sol que de hollín se ha eclipsado...
Hoy he talado un fresno, en la visión del beso,
con hierro dulcemente tan ciego y agorero,
al escuchar el llanto de un no nato cordero
y encontrar en un vientre henchido un frío hueso.
En la visión de amor, esculpí estos maderos
de la altura sagrada de mi primer caída,
esta noche fragüé el...
Agradezco mucho este tipo de comentarios, realmente me ayudan a mejorar. Sobre el potro, este poema no busca relacionar a Juana con la izquierda y el progreso sino hacer una crítica de la misma noción de progreso, por esto mi elección del símbolo del potro dado que contrasta con las demás...
Holaaa, muchas gracias por leerme. Quiero aclarar que la oscuridad en mis poemas no es intencional y no busco crear enigmas, es más como lo que pasa en el barroco (precisamente, conceptismo y gongorismo), la necesidad de expresar conceptos complejos mediante imágenes poéticas me lleva a escribir...
Hollásteme la boca, madre mía,
con dos jueces que tiznan con su blanco,
al ir desde mis pies al viejo banco
su mazo quiebra aquesta anatomía.
Dos lácteos corazones mi herejía
holló al hallar espalda vuelto el flanco,
quedó por nieve mudo este barranco,
nieve que guarda grana y grana enfría...
La niña que salvaste está muriendo
pues le estalló de espléndida la estrella,
por dulce le saló su miel-grosella,
y, para abajo, va por ti subiendo.
Silencio que vendrá, me estás oyendo,
de la muerte naciste en la Marsella,
ya de tus puras vides en botella
sobre el potro Progreso estás...
Preñas con tu deshecho de cobalto,
Zanganísimo azul y transparente,
como una caries mana gris de un diente,
a esta fragua que tañe tu basalto.
Fueses zangano no y tampoco Alto,
tu azul menos recóndito azulmente,
tu transparente no tan de azul mente
y fuera del metal mudo no el salto.
Mas libas...
Así pones tu pie en mi catedral
a tu paso se entona el canto llano,
y en cuanto posas tu irisada mano
tiende el ala de luces mi vitral.
No hay mármol en este pedestal
porque ya está aguardando a tu verano
que irrumpa en este lienzo tan anciano,
hace a mi corazón un mineral.
Un mineral dormido...
Rojo fuera del ojo: me complace
que el hombre en blanco y negro va de espaldas,
que su testa carece de guirnaldas,
que su desemejanza mucho place.
Se va desdibujando su semblante
y juzgo que procede de este rojo,
clausuro mi pesar con un cerrojo,
huyo del humanoide, voy delante.
Mas cuando...
Hermoso poema, entiendo que te refieres a esos azotes, «golpes» diría Vallejo, de la vida, crueles e inesperados, acertadamente retratados como fuerzas externas e incognosibles, como «dioses». Si me equivoco, házmelo saber. Un saludo!