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todo fue bien desde el principio
la charla desenfadada que sostuvimos
en aquel bar de solteros donde nos presentó un amigo mutuo
la ligera presión de tu mano sobre mis dedos
al despedirnos una hora más tarde
el aire casual que hiciste adquirir a tu voz
cuando me llamaste días después para...
dado que tenías exactamente el aspecto equivocado
-nariz recta, mentón firme, espalda ancha
sonrisa de autosuficiencia, gesto arrogante-
todavía no sé por qué acepté tu ofrecimiento:
"¿puedo invitarte un trago?"
una hora más tarde me tenías clavada por el medio
sobre el colchón de una cama...
los días que tengo la regla no soporto a los hombres
(en realidad sólo tolero su presencia durante mis picos ovulatorios)
si alguno me aborda mientras espero el camión
o cuando hago fila en el banco o si me detengo
un momento en la esquina esperando la luz verde
del semáforo
le digo que se...
la ventana entreabierta
el sonido del motor de un carro
alejándose por la desierta
avenida
la madrugada sin estrellas
tu respiración acompasada mientras duermes
sumido en esa especie de tibio sepulcro
donde caes como muerto después de
eyacular
fumo a tu lado recargada contra la pared...
al anochecer sigo esperando tu llamada
cuántas otras como yo
habrá a esta hora en la ciudad
esperando que un desaprensivo amante las llame
cuántas habrán ya tomado un par de tazas
de amargo café tibio, mirando
por la ventana cómo se apaga el día
y habrán marcado ya ese maldito número veinte...
lo empecé a extrañar como una perra desquiciada
cada segundo desde que klaus abordó
el tren a parís en la estación holesovice
y lo seguí extrañando todos los minutos
del trayecto de media hora en el tranvía hasta mi barrio
y aquellos siete minutos adicionales, ay!
que por lo regular tardo en...
después de hartarme de decirle
que se ahorrara de hacerme invitaciones
a cenar, la ópera, el ballet ruso
un crucero por el rhin con visita guiada
a los castillos
................porque no pensaba ir ni que me drogaran
de no lograr que dejara de mandarme
aquellos ridículos patos, perros...
no se puede alcanzar la perfección
en nada
una vida
una estatua griega
un poema
nunca serán perfectos
aquel día de campo contigo en bohemia a orillas del lago negro,
dos botellas de tinto, los rayos de luz tamizados por el verde celaje
de las ramas de los árboles, la tenue brisa que...