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Llegaste andando sobre mis aguas
provocando movimientos tectónicos
que hicieron brotar un peñasco rocoso.
Tus vientos de esperanza
erosionaron su suelo.
Y acondicionaste su clima,
con tu alegría y constancia,
haciendo posible la vida.
Mis labios de manjar,
mis palmas de terciopelo,
mis nalgas de biscocho,
mis ojos de lumbre encendido.
Pinta mi lienzo con tu sonrisa,
con tu ternura, y engreimiento;
enmarca mi rostro entre tus piernas,
firma mi pecho con tus dedos,
baña mi cuerpo con tus esencias,
limpia mis ansias...
Cuantos años llevo flotando ya,
arrastrado por las corrientes,
en busca de orillas estables,
antes terminar de ahogarme.
Ya hace un tiempo dejé,
mi cúmulo de esencias,
temiendo dejar de ser yo,
perdiendo de vista el futuro.
Floto por la sal del mar,
tomando bocanadas de aire
mientras las olas...
Después de dos años,
mi tesoro resquebrajado
no termina de traccionarse.
Cubierto de un lodo pastoso
este ha dejado de brillar,
mas sus paredes
aún impulsan y succionan
la hiel que mueve las entrañas
de este recuerdo
que no me deja dormir.
Este tesoro
no lo es más,
quizás nunca
vuelva a serlo.
En la esquina de mi alma
tras la cortina de la alegría
hay un espacio oculto,
mi llamada sala del desgano,
donde me suelo sentar
a perder el tiempo.
Más allá hay una escalera
donde casi no entra luz,
al bajar por ella,
las gradas de la introspección,
se encuentra un pequeño cuarto
con un...
Esta maldita noche
mis ojos se abren por si solos.
Llevo una hora echado
intentando medir mi valor
a través de mis párpados,
dudando de mis capacidades
con un análisis visceral,
encandilando rompecabezas mentales
donde pueda encajar mi limitada humanidad
para sentirme un poco mejor
y reforzar...
La habitación está vacía,
la gente se fue,
llevando consigo sus sueños.
Un coro de voces sumergidas
canta mi despedida
bajo la capa de hielo que humedece mi espalda.
Mientras llega mi deceso, pienso en
todo lo que pude haber hecho con mi vida,
aliviado.
Desde el diminuto bus que rodea las inmensas y agenas montañas, mientras las ansias de verte cincelan mi vientre, observo pasar lentamente los áridos e impresionantes picos de aquellos ex dioses, inertes y abandonados, bajo el manto turquesa adornado de algodones brillantes.
No puedo más, me...
Hay días en que, bajo las indiferentes olas de soledad; que me envuelven y desenvuelven, llegando algunas veces con fuerza, revolcándome y golpeándome contra la arena de la realidad, y otras acariciando agradablemente mi superficie emocional; veo un fragmento de mí que me parece nunca haber...
Perdidas entre altos y robustos palacetes de cillar, caminan dos almas tomadas de la mano, observando el cielo despejado, la campana de la catedral, la vereda de piedra, y volteando intermitentemente a conectar sus miradas, a inhalar sus sonrisas para volver a voltear, no menos confundidos y...
Hay días en que, bajo las indiferentes olas de soledad; que me envuelven y desenvuelven, llegando algunas veces con fuerza, revolcándome y golpeándome contra la arena de la realidad, y otras acariciando agradablemente mi superficie emocional; veo un fragmento de mí que me parece nunca haber...