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entre paréntesis
No tengo 112 años. Pero casi. El 9 de julio tengo que apagar otra velita. Para felicitaciones, regalitos y otras cuestiones por favor escribir a gcavi@protonmail.com . Muchas gracias. Pd. me gustan los caramelos de uva.
De nuevo estoy aquí, solita mi alma frente a la maquina de escribir, dejando la piel y el sudor acre de la literatura en las páginas virtuales de este portal. Escribo, generalmente, sin corregir mucho, así que ustedes, mis queridos lectores que andáis por estos vericuetos, os ruego, sean complacientes con los errores gramaticales de este viejo novato de la poesía.
Las letras.
Las letras, poeta: no tienen dueño,
van ciegas, en su giroscopio blanco,
como la luna artera del barranco;
azarosa sonámbula del sueño.
Como la fragua de rojizo leño,
que Hefesto, con su feo perfil franco,
soplo, de su yunque de fierro manco,
para las musas de turbado ceño.
Así cantan, así brincan su loca
danza, las palabras del ser humano,
al ser paridas con divina boca.
O talladas desde la dura mano,
al fijar, en la pacífica roca,
la blanda vida de gris polvo vano.
Es el fin al que me dispongo llegar como sueño, como desarrollo personal, como forma de que se conozca mi mensaje en verso, de que se haga atemporal, vigente y que perdure en la humanidad.