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Débil
furtivamente tenue
casi imperceptible
es el mordisco de la vida
cuando anochecido duermes
y no sueñas
cuando despierto amaneces
y no sueñas
Débil
ligera
certera vida
que nos comes
nos consumes
alimentando la muerte
te desvives.
Una lágrima
sobre un rostro que se pierde
es el viaje
del cuerpo y la memoria
Extravío y cita
por el festín de un regreso
y el dolor de esta partida
de este sueño
de este beso
de este encuentro en lejanía.
Mi sombra
no es mi sombra
es la muerte que me sigue
que corrompe
la luz que se aproxima
que irrumpe de día
a medio sueño de la vida
Mi muerte
no es mi muerte
es la sombra que me sigue.
Otra vez
ocultándome de él
de su furia inquebrantable
manía maldita de agotarme
orillándome al refugio de la sombra
al hueco inanimado
luz oscura
de un sueño meridiano.
Mujer que brotas de piedra
piedra que crece en la tierra
tierra que envuelve mi cuerpo
cuerpo que encierra mi alma
alma que viene del llanto
llanto que nace por ti
piedra que te vuelcas mujer
desnace, ven, regresa a mi.
Ella
que se consume en su fuego insípido
en su llanto tenue
cansada de contener el cielo
luz-negrura
alma del mar que te hinchas sobre el techo
sobre la estúpida pared que agoniza
entre el salto y entre el vuelo.