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La mejor versión de mí
no era la que sonreía más.
Era la que dormía tranquila.
La que no tenía miedo
de revisar el teléfono,
de amar demasiado,
de decir lo que sentía
sin pensar que eso algún día
sería usado en su contra.
La mejor versión de mí
existió antes de tantas despedidas.
Antes de...
No fueron kilómetros.
Ni ciudades.
Ni fronteras.
Ni relojes marcando husos distintos.
La verdadera distancia entre nosotros
comenzó el día
en que dejamos de contarnos el miedo.
Porque el amor no se aleja primero con los pasos,
sino con los silencios.
Y nosotros,
sin darnos cuenta,
empezamos...
Ambos textos me provocaron una sensación extraña, como si, sin proponérselo, hubieran terminado hablándose el uno al otro desde lados opuestos de la misma historia. Y quizás por eso impactan tanto juntos: porque uno parece la memoria viva del deseo, mientras que el otro parece la respuesta...
Ambos textos me provocaron una sensación extraña, como si, sin proponérselo, hubieran terminado hablándose el uno al otro desde lados opuestos de la misma historia. Y quizás por eso impactan tanto juntos: porque uno parece la memoria viva del deseo, mientras que el otro parece la respuesta...
Pues no sé si fue pura coincidencia , pero escribiste : "Escríbeme una carta" y él, casi al mismo tiempo, escribió: "te escribo una carta". Deberían visitarse ..lol
Tu espalda…
ah, tu espalda.
Era una playa nocturna
donde mis manos naufragaban lentamente
mientras la luna nos miraba
con esa tristeza húmeda
de los amantes que saben demasiado del fuego.
Yo bajaba por tu piel
como quien desciende una montaña sagrada,
bebiendo con la boca
la sal tibia de tu...
No sé exactamente en qué momento comencé a habitarte.
Tal vez fue aquella noche
en la que me miraste como si vieras detrás de mi voz,
o quizá cuando descubrí
que después de ti
el silencio empezó a sonar distinto.
Yo era una persona tranquila antes de conocerte.
Dormía sin imaginar escenarios...
Primero, no me mires así.
Hay miradas que desnudan más que las manos
y la tuya tiene la peligrosa costumbre
de incendiarme la calma.
Acércate despacio,
como quien entra a una iglesia abandonada
sin saber si viene a rezar
o a cometer el peor de los pecados.
Háblame cerca,
tan cerca que tu...
Ella llegaba siempre después de las dos,
cuando la ciudad comenzaba a parecerse al abandono
y los semáforos parpadeaban como corazones cansados.
Tenía perfume de lluvia vieja,
de cigarrillos apagados a medias,
de besos que alguien dejó pendientes en otra vida.
Nunca pregunté de dónde venía...
Primero:
entiende esto de una vez.
No puedes salvar a nadie
a costa de desaparecerte.
El amor no debería sentirse como ahogarse lentamente
mientras intentas mantener a otro respirando.
Y aun así,
qué fácil es caer en eso.
Porque cuando amas a alguien roto,
al principio todo parece noble...
Nos conocimos ardiendo.
Pero nadie lo dijo en voz alta.
Tú llegaste con esa manera peligrosa de mirar,
como si besar fuera destruir lentamente,
y yo venía cansado de tormentas,
buscando refugio…
sin saber que eras fuego disfrazado de calma.
Al principio parecíamos lluvia.
Eso creían todos...