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Ya me dijeron lo que podía pasar llegado el momento:
Navegar por un mar de dudas esquivando a la gente,
cargando una inmensa culpa,
una culpa inexistente.
Porque es el destino el que manda (¿?),
según dicen los valientes que no se enfrentan a él.
¿Es el destino el que dice todo cómo debe...
Imagino todos tus momentos,
tus penas, tus alegrías.
Imagino todos tus días con todo lo malo y lo bueno.
No hay nadie como tú que llene tanto mi vida de todo lo que vive en ella.
Me bebo todas tus lágrimas,
me río con tu sonrisa y me mata tu tristeza cuando viene.
Te imagino dando saltos...