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No soy ducho en tal género. Bueno, realmente ducho en nada soy. Aprendiz de todo maestro de nada.
Pero me han gustado, éstas tus seis palábras.
Inflexión, entre el posar níveo y el recuerdo. Quizá, un instante atemporal, sobrecogedor...
Gracias mil por compatir y, siempre, Salud.
De las alas del poeta, vuelan versos, paisajes, universos...
De la lápida de pesares a las noches de esueños.
¡"Ahí es ná"!
Aquí, la sencillez de tu enorme talento.
Gracias mil por compartir.
Cerrando los ojos...
Siluetas desnudas...
Resonancias de síes
visten caricias en la noche.
Figuras atrapadas...
Balanceos rítmicos
liberan deseos en la noche.
Palabras acalladas...
Revelando el alma
gritan manos en la noche.
Cuerpos varados...
Trazando estelas
navegan amores en la noche...
Regreso.
Las suelas muy gastadas,
ilusionadas.
El corazón ya torpe tic tac,
despertar.
Los bolsillos vacíos,
rocío.
Las letras dispersas,
versan.
Camino tembloroso,
hermoso.
Precioso.
Lo ha etiquetado como "triste", y me resulta un amor, de tal delicadeza y pureza, que abarca la totalidad de la esperanza.
Como muy bien reza el titulo: Abrazo -Amor- sin fronteras.
Gracias mil por compatir
Un placer conecer sus letras.
De nuevo te leo y me conmuevo.
Me emociona gratamente la elegancia de tus versos. Poema doblemente bello en su aparente sencillez.
Me alegra despertar y encontrarme con tus emociones.
Gracias mil por compartir.
Abrazo y, siempre, salud
…
“que tan solo creí en lo que nunca existió,”
…
“que los abrazos que a mí me dabas no eran más
que migajas a lo que a otros le dabas”
…
Pero crees en el universo de la palabra, en cada letra impresa de complejo sentimiento...
Quizá en éste tu ejercicio de versar se refugie y tome fuerzas tu...
No sé cómo puedan ser las almas, ni tan siquiera tengo conciencia que puedan existir más allá de la artificiosa y recurrente parábola.
Sé que, su persona, no camina ni caminará sola.
Trazaremos una ancha vereda, repleta de soledades. Unidas, la cabeza de la razón erguida.
Mikelo (poco a poco)...
Y sigo éstos versos de enorme sencillez, de entrañable belleza...
Y sigue, la poetisa, más allá del frío cristal y del íntimo teclado, sin concesiones a la metáfora florida y superficial, deseando ser voz, libre y solidaria.
No son tus letras un espejismo.
“Y sigo, tras el inefable Amor
que a...
Dolor. Cuánto me dueles...
La hoja marchita,
quizá doliente,
soñando en el pavimento.
La lluvia estancada,
quizá doliente,
añorando un regato.
Las botas gastadas,
quizá dolientes,
recordando caminos.
Amor. Cuánto me dueles...
La silla hospitalaria,
quizá doliente,
conservado tu calor.
La visita...
Estimado poeta, tiempo hace que no te leía...
Compruebo que sigues siendo la letra de la cual aprender.
Aquí nos dejas botón de muestra.
Gracias mil por compartir.