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Espíritu Santo
que iluminas nuestro ser
y escuchas nuestro
pensamiento de amor
en el éxtasis de tu
infinita ternura
nosotros tus hijos
que por ti existimos
suplicamos bendigas
el camino
de nuestro divino
destino
para alcanzar la
libertad.
Así como
necesitamos a un Judas,
así también
necesitamos a un Jesús,
¿A qué desdichado
le tocaría ser Judas?
¿A qué desdichado
ser Jesús?
Y a quién diablos Dios.
Paso por la vida ignorando el tiempo,
tras la sombra del umbral de mi luz,
aprendí a morir de golpe,
pero no a morir viviendo.
Mis cielos rojos pasan para tornarse azules,
despertar es la promesa de siglos,
mas no sé quién seré con los ojos abiertos,
¿acaso el hombre que vivió para...
Mundo de mano fina que al tocarme
es lija y arde: ¡Te dejo!
que ya desgarraste lo último:
mis sentimientos.
Te regreso el miedo
que poco pudo contra el coraje de vivir,
me retiro sin tus falsos gestos
o con tu risa babieca.
Ahora la máquina ya no podrá
reemplazarme,
ni volveré a ser...
Cuán ingrato soy,
me he olvidado de mi padre y de mi madre que ya están viejos
y que de alguna forma me necesitan,
algo similar ha sucedido con mis hermanos y con los pocos amigos que tengo, no se diga de las mujeres que imprimieron un viraje en mi destino,
y en este rango de cosas hasta me...
Rumbo al cielo inmóvil,
postrado en un brazo del Universo,
y con las ideas de las almas solas,
hundo la sien en el abismo,
y toco la forma fría
de los que habitan en silencio,
el silencio que da miedo:
y me hacen sufrir cuando confabulan
imágenes de Luga Lama
con imágenes del planeta...
Cuán doloroso
es el vacío placer de los que siguen viviendo
aun a sabiendas de que todas las generaciones
han sido perdidas
a raíz de un mismo desvarío
al no querer reconocer que no es
Yahvé precisamente quien va a salvarnos de esta.
Cuán doloroso
es el vacío placer de deglutir comida...
Ayer a la hora del lunch
comí solo
en la banquita del parque;
hoy comí amparado bajo
la fronda del pino;
no había grillos
no había niños en el parque;
sentí que mi espíritu
escapaba en la palidez de un sol
marchito,
y me asaltó un chingo
de miedo
—y como aquel chiquillo grandulón de...
Para llegar ahí hay que soñar como despierto y fugarse a través del sonido que emite la máquina del cerebro: el cerebro suena como la chicharra que anuncia la lluvia. Tras hundirte en el vértigo de una espiral inversa, viene una paulatina deformidad del volumen, pérdida del equilibrio terrestre...