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Blogs — Mundo Poesía

Te llamé por teléfono.
era el silencio en punto de tu ausencia
en mi pieza sin tiempo
Te llamé con insistencia
la llamada se extendía por el aire
la llamada sin respuesta
como un grito agonizante
inundaba el vacío callado de tu casa
y sonaba tristemente a nadie
Colgué. hice otra llamada
la misma cruenta voz que se partía
la misma temblorosa campanada
Me pareció que tenía algo de risa
recorrí en mi memoria todo el ámbito
un silencio sonoro que dolía
Volví a cortar. Estoy pensando
ahora en los venarios corredores, en la puerta
en los discos quietos y callados.
en la paz tranquila de la mesa
en el pasillo aortal que se derrama
y que pasa delante de tu pieza
Al pasar me fijo en la ventana
Tu mundo de misterios escondidos
y me siento de recuerdos en tu cama
Se me sube a los ojos el vacío
se encarama tenaz a mi garganta
me siento encerrado en el delirio
Ahora pienso y se me anega el alma
que tal vez cuando te llame nuevamente
me responderá el silencio de tu casa
Y mañana y después al día siguiente
y también después de una semana
y otra más y después ya para siempre
Hasta que yo sepa de verdad qué pasa
: que sólo existes en mis sueños de demente.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Desmantelando naranjas
demoliendo pianos
triturando caracoles
como a fetos de flautas
voy y vengo entre pies
e iluminación vacía
besando la íntima piel de algún espejo
con reflejos de lenguajes diferentes
De esta peregrinación por el aire
de esta torre de saliva
se pueden decir tantas cosas
tiene tantos nombres la soledad
Y el tuyo, el más atroz


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Entre palmeras de multiplicadas manos
inmóviles alas de abanicos
sobre la hierba cómplice
entre el aroma sonoro de los eucaliptos
sobre la tierra desvestida
sobre algunas piedras huérfanas
contra la tumultuosa cabellera oceánica
recogíamos piedras o caracoles
cazábamos canciones en el aire
y atrapábamos las palabras
con que ahora edifico estos recuerdos.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Un día estaremos sentados
a la sombra del tiempo
de la mano
leyendo tus versos y los míos
los dos como una sola flor
la que hubiera sido el infinito
si no se hubiera derramado.
Un día, amor.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
¡No puedo ni decirte adiós!
Mi alma deshecha se enreda
en las piedras de mis dientes
como un musgo y la noche
continúa como un río
y siempre será menor mi
tristeza anterior
yo te ofrezco mis ojos como una
costa pero muchas plumas
del puente se las ha llevado
el viento del agua
Y yo te extiendo mis ojos
como una mano.
y vuelven como redes
desde un mar ya sin
peces.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
No me dejes en esta tiniebla de tu vida
con mi soledad. Dile que se vaya, que me deje
solo.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Cuando no estamos juntos
me sobro.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Siempre
empieza
constantemente
como un río
este amor
que no termina
nunca


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
amortajado de sombras voy esta sonoridad de silencio por el borde
más ingenital de la noche. Tu imagen me arroja una lámpara
tu boca una antorcha de sonido para incendiar al silencio.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
tus manos latirán
como los pájaros que esperan la raza
en el trasbordo ritual de los diluvios
pero llegará la paz al beso
y un rumbo para la libertad
que nos está buscando
ven grita conmigo
descalza como la tierra
echa a volar tu pájaro total
tu pan tu molino tu espiga
cisnes por fin
tascando las tormentas
como una nave
que late el mar
como tú amiga mía
baila baila baila
el viento se ha hecho para ti
árbol en libertad
levanta tu raíz muerde las
nubes con las manos
que yo besaré tu locura mientras tu luna
amiga
amor
te azuza el mar
que llevas dentro


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Iré a buscarte los días
a poblarte las horas
a urdirte la sangre
como una ciudad nocturna


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
en tu estirpe de tierra
mis campanas romperán como los duraznos
tu mano sangrará gorriones de barro
barro de sangre
tu mano cíclope en el vientre
allí vivirán mis ojos
(como el alma de la luna
que está loca)
como una luna quemada
que guardó antes de la tormenta
su razón en tus guaridas
perdóname
perdona mi hombría
no pude sernos
el hijo sin sangre
no pude sernos el hijo
sin sangre
en la frente de tus manos
techo de madera y leche
mi beso se arrodilla
como un árbol
un rey
tributo sobre la tierra
por tanta saciedad recogida
ahora
la historia nos espera
los rostros nos repetirán hasta diluirnos
los rostros acechan en el tiempo del hijo
ven madre
amiga de mis manos
nosotros
a ungir de dios mi silencio vacío
tu silencio sobre el mío
es vigilia y plenitud
fuimos de la mano hasta tu vientre
y no tuve miedo (sino dios) de la eternidad
tuve dios amiga
yo también he creado
tu telar guarda mis manos
como la tierra gira por los árboles
y los cementerios
como si todo fuese líquido
y los lugares en proporción
sólo fueran en el exterior que es
una vasija
así gira todo dentro de nosotros
yo dentro de mí
que fijamente soy sólo yo
mi afuera
las veces de los otros
dame tus manos
raíces
pájaros
libertad y
libertad


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
ha caído salpicada a mi alma
una pluma de la cuerda de la guitarra de un
grito, de lejos como un árbol nacido de amor
emitido de dolor enfrutecido de llanto
y muerto de soledad.
y agrio como un grillo el relámpago de
mi grito. en mi alma
y yo encendí la leña mojada de mi escalofrío.
después la ola del silencio se llevó los castillos
de la playa y quedó la duda de las voces
y un eco arenoso y frío como un miedo de gritar,
y deshacerse como un castillo de arena.
luego tomé tu mano desesperadamente.
sin olvidar alguna soledad recién empezada.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Si no te hubieras muerto
no sabría que ibas a morir
si no llorara como lloro
no sabría que lloraría así
si no te hubieras muerto
no lloraría como estoy llorando
y ese momento triste de tu muerte
lo hubiese ignorado
ahora
si te viera resucitar
despertar de tu sueño
aun viva sabría que estuviste
tristemente muerta
si no supiera que partiste
ignoraría que estás muerta
como ignoro que has ya regresado
no supe que estabas muriendo.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Tienes la fatiga de la poesía.
Tú del pecho bífido
Y también tienes otro
nombre
tú del vientre luego doble
como tu pecho bifurcado.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Tu pecho es un candelabro de dos velas.
Tú del pecho bífido
del corazón como una medalla de pájaro
del pecho de Iglesias
del pecho de labios.
Tú del alma como un ámbito
de las manos como los caminos de la
música
Del hueco mordiendo el mar
o llevando un nido entre los dientes
como dos ramas de pan
Tú de los himnos de nubes erigidos
en el pelo
Tú de las venas como vientres
del corazón como una casa
Tú Tú...
Tú de la voz empañada de pelusas
Capaz de esgrimir mi nombre
a la mañana
con el sol
y llegar a buscarme
Tú como una niña
como un puñado de agua o mariposas
tú lenta grave
Tú quieta triste
Tú como mi contorno
(eterna en mi costado)
tú como la savia
enredada en mí de árbol
en el nudo de mi corazón añejo
Tú con un corazón
Tú como un corazón
cuando eres toda corazón y lates
herida de flecha
y agonizas
y sangras
a la orilla de la savia
Tú resucitada luego de una muerte ritual
Pastora de ecos
Mujer
Madre
Tú con tu vientre de puño
Tú del pecho bífido
de madejas de miga
Tú como un horno
Tú de ojos de chimenea
Tú de mirada de humo.
Tú... Tú...
Tú de playa
de arbustos y olor vegetal
de los heraldos del vientre
como médanos de nubes
como balcones
Tú del tercer oído
como un vértigo
como una chimenea de bodegas
con el mar a veces
revoleando molinos en tus vértices
como un ariete de toldos
y un faro vencido a medianoche


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Mis manos pronuncian tu nombre como la voz recorre la caricia de
la piel de las palabras
mientras el ambiente del alma se infla como de un olor a flores
recién cortadas, desnudadas del silencio que aprieta el perfume contra
las páginas.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
La lanza del viento se mocha contra los muros más duros
que filo su filo y se endica
El agua remeda el pulmón del lago con su aire azul,
pero guarda en secreto las olas las cascadas la lluvia
y los rayos de líquido brillo en que podría derramarse.
pero si el dique cae o el muro quiebra, el viento es viento
y el lago es río.
Si mi abrazo se desata para buscarte flores, esperas mis
costas
con tu forma estática de lago.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
La lacia melodía de los ojos se expande
más que como un agua
como un cántaro a volver lleno
de agua
más que como un naufragio
como un anzuelo o una red
Pero hoy no hay peces.
y no pueden darme las manos
las ramas tocadas no importa cuánto hace
y no pueden ofrecerme otros ojos
los pájaros vistos
algún día
Se esparce mi soledad
Mucho más
voy recogiendo mi soledad
previa de mí
de todos los lugares
donde sigo estando solo.
Ya no importa recoger la soledad
o llevarla dentro
como a un silencio
—o una indiferencia por las palabras
que no son las esperadas—
sólo importa llorar


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Las pelusas del humo suben como las burbujas, en el mar
del aire,
y se mestizan, con las nubes como las burbujas con la
espuma de
las olas. ¿Quién podrá distinguirnos cuando nos
desasfixiamos del
mundo en el cielo de nuestro instante de amor.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
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