Con estas rimas
ya me forro, señorita
mía. Tanto, que prescindo
de aranceles y de contratos,
y me ensarto, de bandera,
en el cuarto oscuro de la fuerza.
De alguna campana, y de algún
mal solitario, tristezas las tengo
todas: desde antaño, moratones
de amor, hasta heridas ciertas
de presidios tóxicos y adictivos.
Chupones, camellos, galácticos,
rubiales,me robaron a la novia.
Protestas y manifestaciones,
de calle y de pancarta, suicidios
plenarios, todos, de nada me sirvieron.
Bandoleros, Curros cuarentones,
sensuales tuneados, se empeñan
en darme la penúltima estocada-
yo, que estaba vivo de corazón y
de milagro-.
©